jueves, 22 de marzo de 2012

Aquí y allí están en el mismo sitio

En el mundo que yo quiero hay un sofá y una enredadera de piernas, manta suave y palabras mirando una tele apagada. Estás tú y siempre estoy yo. En el mundo que yo quiero siempre aparezco, qué novedad. Hago de todo, esta vez ponía incienso mientras tú encendías un cigarro. Fuera, que no es fuera, que sigue siendo el mundo que yo quiero, empieza a desmontarle la noche los planes a la tarde. Sonreímos muertos de hambre. En el mundo que yo quiero te metes a la ducha y yo pongo a cocer agua para algo de pasta. Y abro la botella de vino de los jueves y entro al baño para que bebas. El baño también está en mi mundo, y en el baño de mi mundo se puede hacer el amor en la bañera que más rápido se llena de todos los mundos de otros. El agua se está saliendo de la olla y salgo rimando con la toalla envuelta a apagar el fuego. Tú te secas, conmigo. Cenamos mucho de lo poco que hay en la nevera, cenamos besos en medio, tan en medio y tan lentos que la cena se espera. Teníamos tanta hambre que tardamos tres horas y media en comerla. Hablamos. Te cuento muchas de esas mierdas que sólo se generan en este lado del mundo, el que me hace escribir un texto que empieza diciendo 'en el mundo que yo quiero'.

No hay comentarios: