sábado, 17 de marzo de 2012

Abrir paréntesis y no querer cerralos

Madrid y el sol, morirte de frío a las dos horas de ponerte manga corta o llorar al pagar cervezas a doce euros. Madrid y conciertos, y andar mucho sin estar cansada, olvidar que antes de ayer eras otra diferente y que empiece a parecer que tu sitio ya no está en ninguna parte. Volver a andar, tacones para el desván y botas planas que faciliten las cosas. Hablar, contarle a un desconocido que se esconde tras un botón que hace click que es mejor ser transparente que experta en posar. Madrid y ella saliendo a las nueve de trabajar, recogerla y comprar camisetas para dos, entradas para dos, bonos de metro para dos. Madrid y otra ana respirándose un te, un café, mil doscientas caladas apresuradas y mirar al frente con la cabeza bien alta. Sin sombrero, sin gafas de sol, sin capucha en los abrigos, sin tener que limpiarte las lágrimas cuando a la lejana amistad le pides que no te deje de abrazar hasta que se te seque la cara. Madrid. Madrid de olvidos y ejercicios imposibles para que al volver ya no estés enamorada del amor y comiences a abrir ventanas cuyas vistas den a naves diáfanas, a locales sin amueblar, a rascacielos accesibles sin ascensor y a mañana por la mañana será mejor. Algo así sucede en Madrid. 

6 comentarios:

Toni Barnils dijo...

Madrid una gran ciudad, como no llenarla de contradicciones. Vivirla como es, no hay otra forma de aprenderla y disfrutarla.

Dusfrutala. Un abrazo

Zara dijo...

Se me han erizado las costillas, literalmente.

La Abela dijo...

¡Ah! mi Madrid....(morriña...)

byztorr dijo...

Creo que nadie podrá expresar jamas lo que siento y me ha dado esta ciudad...

Y eso que lo has hecho muy bien...

Conocerte (un poco) un gran placer...Nos volveremos a ver...

byztorr dijo...

Creo que nadie podrá expresar jamas lo que siento y me ha dado esta ciudad...

Y eso que lo has hecho muy bien...

Conocerte (un poco) un gran placer...Nos volveremos a ver...

A. dijo...

Dios mío, es, ha sido, sigue siendo precioso lo que has escrito.
Eso que has dicho recrea la justa sensación que me hace tener pensar en esa ciudad. Vivir allí, cosa que nunca he hecho pero que me apetece, provoca un cambio que es una necesidad, pero no solo porque sea necesario ser algo salvaje para vivir en una jungla, sino también porque deja ver entre la prisa un rincón bohemio al que te puedes escapar como a ningún otro, y creo que eso es algo que todas las almas esperan. Muy buenas vibras para ti :)