viernes, 17 de febrero de 2012

Se busca asesina

Que ya no escribo con rabia, que sólo hay moñerías y mierdas varias, que aquí, en medio del pecho ya no me quedan balas y la recortada hace de perchero para los sombreros que ya ni siquiera me quito. Que si flores, que si aire que si ruiseñores en vinagre. Que no hay sexo, que no hay mala hostia, que no hay vómitos de vísceras que de tanto contonearse se han quedado tiesas. Nada. Los arco iris en su sitio, las pupilas, las pestañas, los párpados y bueno, alguna que otra persiana que meto a presión para desengrasar las jornadas de corazones abiertos. Eso, eso, que no se entiende cómo teniendo el corazón volcanizado, huracanado, destrozado, vapuleado y taladrado, aun pueda una hablar de amores en camas de matrimonio acolchado. Plumas. Brisa. Olas. Su puta madre con los mares, las aves y las mariposas moviendo los cuernos. 
El amor está sobrevalorado. 
El sexo, todo lo contrario. 
El mundo de los demás está al revés y yo intento encontrar dónde agarrarme sin que me duela. No, no es tu entrepierna donde voy a agarrarme, ya ni siquiera te pongo como para que me aguante. Quizá siempre nos queden las letras, retorciéndose en los dedo... No. Nos quedan las borracheras y hoy necesito una de las buenas. 



2 comentarios:

Key Hunters dijo...

Pues oye, si te va a venir bien, píllate una moña de espanto. A veces hace falta.
¡Ánimo! ;)

garrulo dijo...

!como es todo de complicado¡,
que difícil mantener la ilusión.
Que incomprensión.
Seguimos caminando en círcúlo, y en medio, nosotros mismos.
Me gustan tus escritos.