lunes, 13 de febrero de 2012

Hay algunas cosas para cuyo desarrollo no hace falta ni una pizca de fuerza de voluntad, 
pero, paradójicamente, es con lo único que puedes descubrirlas.

2 comentarios:

silvo dijo...

Lo cual hace la fuerza de voluntad indispensable, besos Nebroa!

El silencio y otras palabras dijo...

Ahí está: al final todo se reduce a tener o no tener voluntad... Ya la fuerza, si eso, después de un buen chuletón. Besos.