lunes, 23 de enero de 2012

Tengo prismáticos en los ojos

Lo que pasa es que las cosas no cambian de tamaño. Son diferentes a todo. Podrían ser piedras que, aunque tiene que pasar mucho tiempo, siempre acaban menguando. Disminuyendo. Lo que era un pedrusco enorme y de magnitud desproporcionada, acaba siendo uno de esos granitos de polvo que un día, cuando hace mucho viento, se te cuela en el ojo a anidar más polvo. Yo qué sé. Pero no, las cosas no cambian de tamaño. Eres tú el que, al final, cambia el modo de verlas. No es lo mismo mirar un rinoceronte a un centímetro que alejarte mucho y más y verlo como un puntito con cuatro patas en el firmamento. Eso me pasa con las cosas. Lo que hace días (horas, un milisegundo) era del tamaño de cuatro rascacielos de nueva york, parece una chabola de las afueras. Pero no le ha cambiado el tamaño. Intenté alejarme, sólo eso. Eso y creerme extraterrestre. Porque cuando te crees extraterrestre puedes estar en muchos sitios a la vez. Y lo que hice fue alejarme del rinoceronte fiero pero a la vez, aumentar, agrandar, exagerar la altura de la flor amarilla que estaba justo al lado de él. Y el charco. Y un poco de hierba. Y dos huellas que me encontré. Y el cactus. Y la montaña del fondo. Y el copo de la nieve que jamás había caído en ese lugar. No sé. Es todo muy raro. Como tú que seguro que no has entendido una mierda. Te lo explico: mueve tus quehaceres, tus quepensares, tus queseres y deja de mirar siempre, sólo y unicamente, en la misma dirección. Te sorprenderá lo maleable que es tu mirada.

4 comentarios:

silvo dijo...

Creo que no es que tengas prismáticos en los ojos si no que ves primero las cosas desde tu corazón y luego observas que no son lo que veías, besos Nebroa!

Nebroa dijo...

Chapeau, silvo.
Espero no cambiar eso nunca.
Y pasa además, lo contrario. A veces los prismáticos mentales te llevan una y otra vez a ver cosas que no son reales. Lo que tu mente quiere ver, lo ve, te lo muestra, y como decía no me acuerdo, ves señales donde sólo hay humo.
En esos casos uno le da a la ruleta de los prismáticos y ajusta la mirada. La realidad se te muestra (tan cruel a veces) que uno redirecciona sus pasos.
Somos tan maleables, en general...

M@rcelo dijo...

Niña... me encantó...
Desviar la mirada, fijar el objetivo en otros puntos de enfoque....
Tengo que recordarlo a diario, a veces se me olvida.
Besos desde la otra orilla.

Nebroa dijo...

M@rcelo, cuando se te olvide, escríbeme. Y entonces yo, fingiendo que me lo sé, buscaré en mí el consejoooo (léase con voz de ultratumba) para dártelo. No has oído eso que dicen de: si no tienes una cosa, finge que la tienes y saldrá? Pues algo así. Así nos servirá a los dos. Guapo!