martes, 3 de enero de 2012

Regalarte no es lo mismo que regalar

Había pensado en comprar un billete a Australia. 
Un día me dijiste que podía irme lejos, muy lejos,
lejísimos, y que aun así irías a buscarme. 
De máxima distancia citaste Australia. 
Los hay baratos, los compras por internet 
y si te descuidas vienen incluso a hacerte la maleta. 
Lo malo es que en la letra pequeña 
de la página de la compañía voladora 
no aparece la devolución del importe 
si no se cumple el objetivo por el que me iría.

Pensaba en lo raros que somos todos 

Tenemos lo que queremos a tres kilómetros de nuestra cama y míranos, prometiendo idioteces magnificadas para demostrar los amores. Regalos que cuestan un huevo, billetes de trenes que cruzan el atlántico y entradas para conciertos de grupos que hace lustros que se separaron. Lo imposible nos pone. Lo accesible y cercano es continuamente ninguneado, malgastado, pisoteado incluso. 
Una cartoncito de churros para el desayuno de un martes puede llevarte al cielo. Y quedarte completamente desnuda con la corbata que piensas regalarle también. Y una noche a solas sin mañanas en el reloj en el hotel picadero de las afueras. Uno de los mejores regalos que me hicieron fueron unas lonchas de salchichón para cenar, te lo juro. Era sábado. No me acuerdo qué pasó el domingo. Eso son regalos para mí. Y una bolsa de patatas fritas y dos latas de cerveza a medio camino entre tu casa y el trabajo, en la parte de atrás de la gasolinera. 
Pero la gente, ese ente indefinible, no sabe hacer regalos. 
Y mucho menos recibirlos. 
Cuanto más grande sea el invento mejor, y claro, nos empeñamos tanto en hacerlo grande que nos faltan ganas, y tiempo, y dinero. Al final no regalamos nada, ni siquiera sonrisas o un poco de calma. 
Siempre pensando en algo que apenas nos implique. 
A mí me gustan los otros. Los que llevan algo tuyo. De hecho tendría suficiente contigo. Tú. Un desnudo integral de tu alma para estos ojos sin envoltorio ni lazo alrededor. 

2 comentarios:

Maeve dijo...

Y quedarte completamente desnuda con la corbata que piensas regalarle también...


:)

Nebroa dijo...

Lo del desnudo integral del alma también me ha gustao