sábado, 7 de enero de 2012

Los verbos siempre se mueven; Nosotros somos otra cosa.

Íbamos a bailar saltando sobre todas las hojas de todos los árboles de todos los bosques del mundo. Íbamos a reírnos de los payasos y los mimos que alegran los parques. Cuatro cajas de cartón para embellecernos los bancos y poco dinero para comprar algodones rosas de ferias ambulantes. Eso éramos, días de feria ambulante buscando sitio donde anclar la carpa, los toldos y nuestro número favorito: Malabaristas sorteando el desamor que sin saberlo, se iba colando en los huesos. 
Íbamos a plantar flores en el cielo, con parapente y paracaídas en los hombros.
Íbamos a volar, a follar, a llorar juntos por nada y a regalarnos ojos abiertos que miran al techo. Íbamos. 
Verbo irregular que conjuga lo imperfecto a otros ritmos que no parecían el nuestro. 
Y así se nos iban cayendo los sueños en vertederos de espera y desesperanza. Nada por aquí y nada por allá; acabamos oliendo a barro, fuimos charcos secos y volcanes que nunca brotaron. Fuimos, sin llegar a serlo. 
Pretérito perfecto que acabó conjugándose en mentira. Un antónimo de lo deseado vino a estrellarse entre cortinas, lavabos y vuelos a ninguna parte desde aeropuertos sin aviones. 
Nunca llegamos al futuro simple; ese seremos se nos quedó durmiendo a media mañana. 

Ahora. 
Ahora es un presente con vistas a olvido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso... y nadie te lo había dicho...

Nebroa dijo...

No negaré que cuando lo escribí yo también lo vi así...