martes, 3 de enero de 2012

Comprimiendo un largo rato

Sólo me queda tiempo para observar... Observo la vida como un documental de la dos. Hay humanos impresionantemente raros. Hay humanos que no avanzan. Que se instalaron en la queja, en la rabia, en el qué dirán y qué comentarán. En el llanto, la pena y la agonía. También los hay en otras montañas. Apuestan siempre por el rock and roll y no dejan de bailar. Ríen, saltan, gritan. Observo a mis sobrinas deambular entre dos mundos. La inicial ingenuidad cuya mente es continuamente sorprendida y el cierto olor a podrido que van instaurando en ellas algunos adultos. Veo adolescentes cuarentones que fijan su mirada en todo lo que NO llegó y niños que empiezan a mal mirar la vida. 
Me enfado con las flores que no crecieron y me parezco a todos ellos. 
Veo la culpa conquistar la frente de otros tantos que la incomodidad me aleja de cuerpos a los que quería aferrarme como banderas de mi propia alma. 
Quiero escapar. Ser libre. Ausentarme de mi propia mente maldita. Ese trocito de escoria que va inundando otras laderas.
Aquí, desde la meseta, la vida es dulce. 
Aquí, desde la cueva, la vida es tan amarga como las grietas de talones agrietados. 
Yo. Yo ausente, lejos, distante. 
Yo envolviéndome y desparramando versiones de mí por las esquinas de los demás. 
Soy un círculo. Tengo un centro y una línea continua alrededor. Y no quiero quebrarme. Aunque a veces esté muy cerca de romperme pienso seguir apostando por la Ana que siempre vence. Aunque esté en el último peldaño del pedestal de los triunfadores. No tiene nada que ver. Las medallas las sigue dando el mismo juez.
Yo. 

No durmiendo me da tiempo a todo. 
Quería que esta primera entrada del dos mil doce hablase de flores. 
Las metí a presión. 
Me siento decepcionada. Desesperanzada. La raza humana me causa alergia.
Ese olor a mediocridad  salvaje que apesta.  
Aun así, sigo creyendo en los extraterrestres que viven en el planeta tierra. 
Un día, como dice Estefa, habrá un mundo sólo para buenos. 
Nos vemos allí

4 comentarios:

PippiPat dijo...

Yo se que esa Ana siempre vencerá, y lo sé, por muchas cosas, pero especialmente porque se lo plantea, lo analiza y sabe lo que no quiere y lo que pasa alrededor lo examina en su ser, para ver que le produce. Y si eso no lo quiere, lo sabe, y lo lucha...aunque como el resto de los que vivimos en montañas, mesetas, llanos y llanuras...a veces nos lo planteemos el poder.

Besicosss

BarbaKana dijo...

"Sabe lo que pasa",dice pipipat...pues es verdad...tenerlo tan claro no transparenta las penas?..no quedan a la altura de simples gotas de lluvia ?

Nebroa dijo...

Algunas veces todo eso vale para bajar a ras del suelo los aires de grandeza que me daba antes con el cartel de víctima en la frente.
Otras veces aun quedan más cosas. Como no poder hacer nada por remediar otros aires que mucho tienen que ver con los propios.
A veces tienes claro lo que (no) quieres, pero eso implica que otros den vueltas alrededor, o giren, o se vayan, o vuelvan. Y eso no tiene nada que ver con darse cuenta o con saberlo

Guepa dijo...

Hola, cai de casualidad, siento familiar tu blog, por alguna razón hay una cosa que se parece a lo que esta dentro de "mi santo pie" muy raro q me pase eso, siempre se encuentran cosas interesantes por aqui.Te mando un abrazo desde Lima.