domingo, 22 de enero de 2012

Cómo va a hacer de caperucita el mismísimo lobo feroz

Lo único que he aprendido hoy es que si te identificas con uno de tus papeles ambulantes, es imposible que cambies. Yo era triste, antes. Melancólica y asquerosamente nostálgica. Y jugaba a ser otra desde ahí. Me esforzaba, lloraba y lloraba. Ríos y océanos enteros. Quería cambiar. 
Cambié el día en el que aprendí y supe que yo no era triste, melancólica y asquerosamente nostálgica. Entendí que puede que tuviera eso. Pero yo no era eso. 
Y así, ahora, cuando siento que perdí el tiempo en otro de tantos papeles protagonistas, entiendo que no puedo cambiar ese papel desde ese centro. Que sólo volviendo a saber que no soy eso, aunque lo tenga, es la única manera de extenderme en otros lugares. 
Creo que a eso le llaman trascender el ego. Y eso es lo único que he aprendido hoy. Aunque es una de esas lecciones que, como tantas otras, se hacen luz porque llevas un montón de tiempo encendiendo farolas. 

5 comentarios:

Wendy dijo...

yo creo que valdria la pena iluminar las farolas todas y sacar todo lo que pueda brillar.
Lo digo yo, que he sido loba.

La reina de la miel dijo...

Lo único, dice. Igual te parece poco y todo...

Nebroa dijo...

Si fuiste loba... sigue siéndolo, no?
Enciendo todo, wendy, es la única manera que conozco de aprovechar la vida. Dentro y fuera.

Reina... nanai, sólo era una forma de empezar. O decir, basicamente, que una vez aprendes eso, el resto de cosas del día, carecen de importancia para ser contadas!

mi dijo...

Pues déjamelos esta noche.

Nebroa dijo...

Tú hablas de los prismáticos, no?
Ven, que te voy a dar dos hostias!!!
Joder, necesito estrujarte