viernes, 23 de diciembre de 2011

La sinceridad familiar

Mis sobrinas alemanas ya están en casa. Si aquí hubiese un careto que temblase, lo pondría. 

Le estaba contando a Ada (12 años) que a mí me gusta el amor, las historias de amor de la gente normal. Está yendo, en Alemania, a una residencia de ancianos una vez por semana, juegan con ellos, cantan, recitan poemas... Le he dicho que la gente, en general, todos los humanos, tenemos la necesidad de que nos escuchen.  Que cuando le apetezca hable con alguna de esas personas, que le pregunte cuántos hijos tienen, qué es lo que más le gusta de estar allí, lo que menos, dónde está el hombre o la mujer de su vida... Le digo que me encanta escuchar cómo las personas cuentan cómo conocieron a la persona que amarían durante mucho tiempo. 
Se queda callada y dice: Y por qué te gusta tanto? Por qué tú nunca lo podrás contar? 
jajaja qué japuta! Esta es la misma que dijo un día que ella no quería ser una 'simple delineante'... :s


Tita!! pareces un spaguetti! te he visto y creía que eras otra mujer. Ese ha sido el recibimiento en el aeropuerto de Luna (8 años). Teniendo en cuenta que hoy llevaba el tupé y que la primera vez que me lo vio me dijo que no había visto una cosa más horrible en su vida, creo que hemos progresado. 
A mi padre también lo ha peinado después de comer, la he escuchado decirle que debería ser como 'Poppi' (me he inventado el nombre pero es un dibujo animado alemán), que como también está gordito, va al gimnasio en todos los capítulos!!

Comienzan las navidades más originales de la historia... !



2 comentarios:

silvo dijo...

Aunque quizás un poco crudas, estas navidades para tí van a ser magníficas Nebroa que se como aprecias a esas niñas, jaja besos!

Anónimo dijo...

Los borrachos y los niños dicen siempre la verdad. Aunque todo sea dicho, tu elegancia natural captura los ávidos deseos de los hombres.

LeO