lunes, 12 de diciembre de 2011

Finjamos que no me importa

La compra del supermercado pretende agujerear las ganas de verte. Y qué decir del proyecto que he metido a presión a cambio de algún que otro te quiero de los que se me escapaban cada tres palabras. Voy arrinconando ganas, deseos, sueños y milagrosas tardes en celo contigo en el sofá. Sé que me quedan tres o cuatro millones de veces en las que te eche exageradamente de menos esta misma tarde, pero supongo que la red que he montado a mi alrededor logrará atenuar todas esas asquerosas horas muertas que pretendía pasar a tu alrededor. Me he buscado entretenimientos, pasatiempos y otros malentendidos impuestos para tal fin: Olvidar que me olvidas con la misma frecuencia con la que yo te espero. O esperaba. Que de tanto inventar rellenos a destiempo estoy empezando a pensar que, sencillamente, aunque estemos en el mismo lugar, nuestras horas no ocupan la misma distancia al pasar. 

O como fingir que tengo vida 
para aniquilar la sensación 
de estar completamente muerta

3 comentarios:

Zara dijo...

'Olvidar que me olvidas con la misma frecuencia con la que yo te espero'
Afú O.O

Bubo dijo...

Mientras tú te lo creas...

Nebroa dijo...

Zara... sí, sí, agujereando el centro del centro, ya sabes

Bubo... No. Sólo con escribir esta entrada queda demostrado que no, que no funciona