viernes, 23 de diciembre de 2011

El todo que acaba siendo nada

Todo era para mañana.
Luego el mañana no llegó, ni siquiera se asomó por alguna de las ventanas que dejamos entreabiertas para esos futuros cercanos, lejanos y duraderos. Se acabó lo que se daba una tarde cualquiera en medio de la plaza mayor de la ciudad. No fue la muerte, tampoco fue la enfermedad, no se sabe si fue violento o si les dio a las rupturas de sueños por venir en calma. Sabemos que no pasó. Nada de aquello que no sé dónde, en algún lugar, creímos que un día sería nuestro destino. Un presente inventado que situábamos siempre en algún otro rincón que no era ese mismo mediodía que se paseaba a nuestro lado.

Contamos con el siempre. Nos creemos que todos los futuros imaginados tienen cabida en esta vida. Vamos sobrados de ganas, de deseos, de anhelos y furtivas escenas de amor. O de sexo. O de desayunos a medias. O de cenas llenas de ilusiones y otros irreales finales. Y así cabalgamos soberbios a través de los días. Hacemos nuestras las horas, todas las horas del universo. Dueños altivos de vidas propias y ajenas. Estaremos juntos. Bailaremos. Conduciremos. Veremos ciudades juntos por primera vez. Los conciertos que nos esperan, los paseos, las películas y medio millón de vidas más. 

Y el futuro se escapa. Y se nos escurre el presente entre los putos dedos que se congelan de frío sin tocar, sin acariciar, sin despegar. Alas podridas que cuando vas a usarlas huelen mal, o distinto, o a cieno. Piernas que se quiebran, suelas gastadas, caderas rotas, cambio de planes y a otra vida, pequeña mariposa sin alas.

Sólo creo que el destino agoniza en cada instante. Que somos amos del ahora. Y sin embargo, míranos, planeando tanto que dejamos morir precisamente lo único que realmente nos pertenece: el efímero segundo en el que sentimos. El ahora mismo y sus alrededores. 

4 comentarios:

La reina de la miel dijo...

"Todo el tiempo que estamos encerrados
respirando sólo aire estancado,
hibernando entre muros de cemento,
olvidando que sólo hay un momento.

Un momento sólo porque no hay pasado,
porque no hay futuro, sólo hay un momento
y nos lo pasamos esperando algo,
olvidando que todo lo tenemos"

Lo dicen Niños Mutantes en "Ayurveda", y tu último párrafo me lo recordó. En cada momento está ya Todo completo y perfecto. Un pensamiento raro de cojones, ¿no?

silvo dijo...

Muy Feliz Navidad Nebroa para tí y todos los tuyos, besos!

ana dijo...

Ese agotarse en el presente, y no valorarlo, no apreciarlo, sentir que quisieras el exilio... es la mayor de las ingratitudes. Me ha ocurrido, a veces, y siento toda mi ingratitud en el alma...

... menos mal que siempre hay alguien que nos pega un tirón de orejas, y nos hace espabilar...

... regreso ya a la gratitud por mi ahora mismo y sus alrededores.

Un abrazo.

La reina de la miel dijo...

Vuelvo para repetirme. Qué último párrafo, la madre que te parió...