lunes, 14 de noviembre de 2011

Pero no nos quitaran la libeeeeer... :s

El niño quería alejarse de la cafetería donde sus padres acababan de sentarse a desayunar. Quería irse a unos cien metros para subirse a uno de esos aparatos que se mueven al ritmo de la música por nada más que un euro :s
La madre dijo que no
El padre dijo qué más da que vaya
La madre dijo: Si te vas mamá se enfada mucho
El niño agachó la cabecita y volvió a la mesa de los padres

Una situación habitual, normal y aparentemente lógica.

Me quedé pensando, porque como no tengo curro me da por pensar, en qué creencia se irá instalando en la perola del niño después de situaciones repetidas de la misma índole. Sé que a veces peco de listilla, pero como lo sé, no peco. Total, que lo que creo que el niño instalará en su subconsciente es algo más o menos así (no es que el crío por la noche, abrazado a su osito se vaya a poner a reflexionar sobre la cuestión, pero creo que sin comerlo ni beberlo, se asientan en nosotros ideas y conceptos que, luego, de mayores, cuando ya no nos hacemos pis en la cama pero sí que nos cagamos de miedo por casi todo, nos invitan a actuar, a hacer, a movernos, según aquellas premisas básicas y esenciales que se nos fueron colando):
"Lo que yo haga repercute en los demás, si hago lo que quiero, alguien se sentirá mal. Mis actitudes dañan a los otros, mi forma de ser puede joder al resto; he de hacer cosas que gusten a los demás, si no les gustan no debo hacerlas, se enfadan y se ponen tristes... y yo no quiero que los demás se pongan tristes por cosas que yo haga. Si no las hago, todos contentos"
Y esto, que es de perogrullo (qué gran palabra) actuará, así como el que no quiere la cosa, como una barrera tremendamente limitante para nuestra libertad. 

Bien, como soy delineante y de educación y no sé qué no tengo ni idea, lo esclafo aquí, para que, si os apetece, me digáis 'menudos taladros te montas tú sola Anica'...'no lo comparto porque es lunes y los lunes no comparto nada'... En fin, ta sabéis. 

Yo, digo, aquí, con treinta y seis años y cero hijos que efectivamente, yo querría desayunar en ese instante, que no me iría a cien metros a gastarme un euro para que mi hijo se moviera, yo digo que, creo, no sé, tal vez, lo que hubiese hecho es decirle, ven que vamos a jugar aquí, ven que vamos a pintar un muñeco igual que ese en el que a veces te montas, ven, súbete a mis rodillas que te paseo yo y me dices las diferencias con el monstruito ese del euro el meneo.

Alguien me entiende, a que sí? Aprovecho para saludar a la madre enfadica que me estará leyendo :s

16 comentarios:

silvo dijo...

Me gusta la reflexión de que no se peca sis e sabe jeje, también quje el niño no haya aburrido hasta conseguir el objetivo inicial, besos

La reina de la miel dijo...

Alice Miller lo cuenta así también, pero al estar traducida del alemán queda todo como más formalote.

Este verano tuve una charla inesperada y genial con una chica en la playa. Me contaba, mientras su niña de 2 años correteaba arriba y abajo y exploraba todo a fondo, que su opinión era que los padres estaban para desplazarse donde estuviera el niño y vigilar que todo estuviera bien, pero no para intervenir o frustrar su naturaleza. Ambas estuvimos de acuerdo en que el virus de la culpa se nos inocula demasiado temprano, y lo más intolerable es que te "violen" de tal forma en nombre del amor. Me ha encantado hasta no sábes dónde lo de dejar de mearse en la cama a cambio de cagarse de miedo por todo. Dentro de nada, Tena Lady, y hala, toda la vida haciéndonoslo todo encima.

Nebroa dijo...

Claro silvo! el conocimiento nos exime del pecado jajaj Me lo he inventado pero suena bien :p

Reina, de eso ya sabemos algunas cosas, no? nos suena demasiado a ambas, creo. La cuestión que citas, la culpa, es lo que resume el tocho que yo he metido, culpables o responsables de los sentimientos del otro. Acarreamos lastre que no nos pertenece, el que sienten los de fuera. Hay casos y casos, claro, pero hay una gran parte de culpas que son ajenas. Cada uno es libre, como lo somos nosotros mismos, de analizar el por qué nos pone como nos pone algo que hagan los demás. El culpable no está fuera, está dentro, si es que se le quiere llamar así. Hay infinidad de ejemplos que muestran que uno mismo puede tomarse las cosas de diferente forma siendo el acontecimiento externo el mismo.
Bueno, que eso es otra arista del mismo tema. Estoy segura de que la madre responsabiliza al hijo de su estado de ánimo, pero lo que destacaba aquí era lo que el niño será cuando ya no sea niño.
El otro día vi un video desde un blog en el que tb tú comentaste, esa psicóloga que estaba acompañada de una presentadora rubia insoportable a la que querías matar, jajaj, recuerdas? Pues eso, eso también es otra arista del mismo tema. Otra opción de los padres hubiese sido irse con el niño al monstruo del euro y dejar el desayuno para más tarde, cosa que tampoco comparto del todo (como actitud genérica digo)...
Eso sí, tiene que ser la hostia de difícil criar, educar, saber qué está bien en cada momento y qué cosas le estamos transmitiendo al crío. Pero debe ser igualmente fascinante...

La reina de la miel dijo...

Por lo que ya sé y por lo que sólo estoy empezando a intuir, la diferencia crucial la marca el que la madre esté o no madura emocionalmente. Es increiblemente grande la cantidad de niños que hemos venido a este Mundo para tapar agujeros emocionales ajenos. Romper o no romper con esa cadena, he ahí la cuestión. (No quería matarla, a la presentadora peliteñida verborréica, tan solo quería amordazarla con cinta americana. Dos vueltas.)

Nebroa dijo...

Lo emocionalmente que esté amueblado el padre ausente también marca. Aquí, un presente :s

Soñé ese día con la presentadora.

Por lo que puedo añadir que además de una madre y un padre amueblados emocionalmente también necesitamos tres rollos de cinta americana debajo del brazo al nacer

La reina de la miel dijo...

Venga, va: aceptamos padre como animal de compañía xD

AN... dijo...

Menos mal que no os leo ... Petardas ;))

Tordon dijo...

Creo , estimada Nebraska, que el asunto de la infalibilidad en la educación de los infantes está sobrevalorada.
Porque si al niño no se le deja ir al "euro-meneo", se le coarta la libertad.
Si se le deja ir donde y cuando le apetece, devendrá en un mimoso insoportable.
Si se le pone en las rodillitas y se le explica filosofía, resulta un coñazo para los padres, especialmente despues de las primeras 300 veces.
Ya sabe lo que decía Rochester:"Antes de casarme tenía 6 teorías sobre cómo educar a los hijos;ahora tengo seis hijos y ninguna teoría..."

Supongo que todo será cuestión de sentido común según las circunstancias, aunque- después de cuatro retoños- todavía no lo tengo ni medianamente claro.

Bss
PD: He oído por algún lado, que si alguien quiere saber cómo educar bien a los niños, debe preguntarselo a los que nos los tienen.
Esperamos, pues, sus sugerencias...

El silencio y otras palabras dijo...

Mucho pasteleo, teorías varias, buenas intenciones... ¡Pero los niños son un coñazo! Y hay que aguantarlos, con o sin ganas. Y educarlos. Y hacerlos buenos, inteligentes, simpáticos, comprometidos, guapos... No debe ser tan fácil... Si por mi fuera ya estaríamos extinguidos!!!

Tom dijo...

Al final todos hacemos las cosas por los demás. Todos nos arrancamos la libertad que conduce a la felicidad. Al final todos alguna vez desearíamos haber sido otros y no cagarnos de miedo encima cada vez que sentimos o hacemos sentir algo.

El silencio y otras palabras dijo...

Por cierto ¿Se notó mucho mi miedo a los niños? ¿Noooo? ¡Menos mal!

Lenka dijo...

Los niños son un coñazo insufrible. Si lo sabré yo, que tengo dos. Y los míos aún no tienen 4 meses, así que no me queda na.

Pero, además de un coñazo, son un prodigio absoluto. Es fascinante asistir a una vida (o dos) desde que comienza. Creo que la labor de los padres es estar ahí, dando lo que puedan de sí (y no me refiero a lo material, que es lo de menos) y comprendiendo desde el momento cero que lo que tienen entre manos es UNA PERSONA. Alguien con su propia vida, sus elecciones, sus éxitos y fracasos, sus grandezas y sus miserias. A los padres les toca acompañar, pero metemos la pata constantemente. Creemos que los hijos son nuestros, apéndices que nos han salido o que hemos conjurado para tapar huecos. Con la mejor de las intenciones los cargamos de piedras en los bolsillos. Creo que uno tiene que asumir que lo hará fatal y que, normalmente, será el hijo quien le enseñe casi todo en la vida.

Yo habría dicho al crío: "siéntate tranquilo mientras desayunamos y cuando terminemos nos vamos al cacharro ese a pasarlo bomba". Me parece lo más sencillo.

Los niños son una maravilla. Los propios, claro. Los demás son insufribles. Que los aguanten sus padres.

La reina de la miel dijo...

Lenka, añadir nada a lo tuyo pa qué. Una ovación cerrada y ya.

Para dijo...

Desde los 0 hijos te digo que te entiendo y no sabes como, me sorprende aun la incapacidad de decir simplemente NO, a un niño, ponerle una norma y ya esta, pero si lo entienden de puta madre, creo que hay como un sentimiento de culpabilidad que hace que les cuenten milongas, chantajes emocionales y mierdas varias. Que digo yo que vaya mierda de planeta este, y eso que hay alienigenas que me gustan tanto tanto y en esta orilla veo uno ;) pero ultimamente quiero volverme al mioooooo. Bs

BarbaKana dijo...

Yo tengo un hijo,y aunque ahora es universitario,siempre supo mas que yo.Te hacen ven las cosas con claridad ...lo basico.Asistes a la vertiginosa metamorfosis contagiandote de ella...intentando estar a la altura como persona.
El otro dia alguien concluia en la tele que ser padre es un 99 % estar presente.Tambien lo creo.
Alguien que te resetea actualiza continuamente.

Nebroa dijo...

que... me gusta mucho que estéis.
Eso.
Hay veces en las que me gusta hablar, como si estuviésemos en un bar pidiendo café o cervezas y hablando.
Otras veces aprovecho este antro para escuchar. No me apetece escribir y dejo los comentarios así, aquí, como perdidos, para venir a buscarlos otros días.
No tengo ganas de escribir, a veces no tengo ganas de escribir pero sí muchas de hablar con vosotros. Eso mismo me pasa hoy...