martes, 8 de noviembre de 2011

El sol y alguien más

El sol siempre está calentándome los sueños, siempre pasa, que esos días de invierno con mucha luz amarilla y blanca en la carretera hacen su labor como si estuviesen destinados unicamente para eso. Ni cosechas, ni placas solares y energías renovables, ni la justificación perfecta para ir de chulos con las gafas oscuras puestas.
El sol viene a removerme. 
Es martes, estaba esperando en la puerta del banco, apoyada en el coche, a mi amigo E que ahora tiene muletas. De repente, en el bordillo de la acera, donde no había nada, he visto siete millones de palabras hablando de lo mismo y cuatro mil deseos idénticos. 
Es el sol. Si hubiese estado lloviendo quizá hubiera visto penas. Pero no, el sol siempre me trae ganas, aunque nada tenga que ver que con ellas luego no haga nada. 
Una playa, tú y una cerveza desde el bar. Tu barba cálida y tu sonrisa de medio lado revolviéndome las tripas. 
No, no hablo de ser astronauta, ni de surcar mares, ni de ser sirena en un océano que no termine nunca. 
El inmenso sueño, el anhelo infinito eras tú. El mar y la cerveza eran de adorno.


7 comentarios:

El silencio y otras palabras dijo...

¿Seguro que el mar y la cerveza eran de adorno? Me imagino la misma escena delante de un muro lleno de musgo y con un cacaolat en la mano y no es lo mismo...
Pero no me hagas caso, que me he drogado... Los mocos verdes se acumulan en algún lugar de mi cabeza y no me dejan sentir: no hablo yo, es el antigripal.
Un beso

Nebroa dijo...

jajaj hay adornos y adornos, eso es cierto.
Si pones lentejas y un vaso de agua no es lo mismo

El silencio y otras palabras dijo...

;D
No es tan romántico, no.
Igual que no es lo mismo un vestido vaporoso al viento que un pantalón de pana con un jersey de cuello vuelto!!!
Ains, esos pequeños detalles...

CMQ dijo...

Yo, en cambio, si hubiese estado lloviendo nos hubiese recordado caminando bajo el agua, haciéndonos fotos, riéndonos mientras la gente bajo sus paraguas nos tomaba por locos... Es que el hecho no es el sol, ni la cerveza, ni el mar. El hecho es el sueño.
Un beso, bonita.

Nebroa dijo...

La pana me mata! jajaja

Ay ceme, el sueño. El hecho es el sueño. Eso quiero yo, que sea un hecho y no se quede sólo en sueño, nenica

Sophia Cork dijo...

La cerveza nunca es un adorno y aunque con las ganas de algo que te traiga el sol no hagas nada, sólo con el impulso que él te da parece que el día da un vuelco y te sientes un poco mejor. Las penas de los días de lluvias de los que hablas yo prefiero pasarlas arropada con la faldilla para que el calor del brasero no se escape.
No dejes nunca de soñar Nebroa, tarde o temprano el destino termina concediendote eso que tanto deseas.

jok dijo...

,,,jeje siempre me gusto la decoracion de interiores.