domingo, 23 de octubre de 2011

A veces también odio mi propio disfraz

A veces las mañanas son losas de acero cubiertas de ácido, a veces ir al bar de siempre simula un viaje a la mismísima luna. No por lo espléndido, no por lo especial, no por lo extraño. Por lo lejano, cansado, trabajoso, pesado. 

Allí en la luna con taburetes y mesas de plástico en la terraza, la atmósfera se llena de humanoides que hablan en idiomas que nunca entiendo. 
Una mujer está contando que Julia, la niña de cuatro años de su vecina, tiene un morado del tamaño de una moneda de euro en el centro de la frente. La humanoide comenta que su vecina le dijo a su hija que cuando alguien le pegue ella tiene que hacer lo mismo. La humanoide se ríe a manos llenas y el público que la escucha hace lo mismo. Se oye un -claro, claro, que le pegue. Otro dice que ella sola espabilará con el paso del tiempo y cualquier día se liará a puñetazos con sus compañeros de colegio. Todos ríen. 

Yo abro los ojos de par en par preguntándome si este es mi planeta o si los extraterrestres me han soltado allí sin preguntarme si quería quedarme.

En el bar que se parece a la luna de lejos también hay astronautas que no saben hablar, sólo saben gritar. Ayer supe que los de la mesa del fondo comerían paella en el monte de los idiotas con los ingredientes que compraron en el supermercado de la esquina derecha que es mucho más barato que el de la izquierda. Supe cuántos eran, a qué jugarían después de comer y que algunos dudaron en asistir o no al evento porque una tal Mariladelosrizos iba a encargarse de hacer la paella. La luna-bar es inmensa, yo estaba en la puerta de la peatonal y ellos en la esquina opuesta. Aun así me enteré de todo. Hay humanoides que no saben hablar, sólo saben gritar.

Sé que la una está debajo de mis pies, bien lo dice Fito, y sé que el mismo mundo maravilloso que busco está, si quiero, debajo del dobladillo de mi falda. Lo sé. Y me invento, casi todos los días, que la vida es bella, que la luna tiembla y que los humanos también saben besar. Pero a veces me molestan mucho las partículas de polvo que se me meten en los ojos y no me dejan (bien)mirar el horizonte. 
Parezco un 'house' cualquiera. Parezco uno de ellos. Una vieja cascarrabias que sólo sabe mirar a través de su propio odio. No me gusto, esas veces. Será por eso que también los odio a ellos. 

6 comentarios:

Carol Munt dijo...

Este es un mundo extraño, pero no por lo que es sino por los que viven en él. :)
Un saludo.

silvo dijo...

Jaja es cierto hay muchos humanoides alrededor, muy sagaz la observación, ir al local de costumbre es realizar prácticamente lo mismo pero siempre tiene el encanto de lo nuevo, ver a esos humanoides es espectacular jaja, besos Nebroa!

Tom dijo...

No los mires a ellos. Aunque sean más. Fíjate en la gente que de repente un día te mira a los ojos y notas un brillo especial. Son miles pero ellos no gritan.

Nebroa dijo...

Carol, aun confío en la otra mitad. De hecho a veces juro que son mayoría. Por eso cuando 'sólo' veo a los otros, no me gusto nada de nada de todas las nadas del mundo.

silvo! Será espectacular, pero es que yo no quiero ver esoooo!

Tom... Ya lo sé. Me paso los días mirando a otro lado. Hay tantos de los que dices como pelos tienes en la cabeza y en las piernas. Por eso, cuando los veo, porque siguen estando, me pregunto si miro mal o es que los otros no abundan. Y cuando critico a otros me critico porque no me gusta criticaaar!! Y luego viene la pregunta: Por qué unos son mejores que otros? De dónde me he sacado esa sentencia yo!? Como si fuese dios mismo de vueltas con el juicio.

Alguien me entiende!?!? jajaj

Anónimo dijo...

Y te planteas que llegará el momento en que ya no te plantees si lo que planteas no es otro juicio subjetivo tan válido o inválido como los demás, pero tan presente, tan intenso, tan potente...

Y sabes que ese día, el día en que ya no te cuestiones lo que cuestionas, serás una vieja gruñona, amargada y criticona, sin más, uno más...

¿O es que acaso no eres ya uno más? ¿A caso no todos se plantan ante el mundo y lo miran con expresiones similares, en momentos similares?

Un día nos volveremos tan locas que seremos irrecuperables... quizás ese día, simplemente, el suelo se vuelva de papel, se humedezca, y se deshaga sin poder soportar nuestro peso...

¡Qué pesadas somos!

Besos, Nebroa, acabo de conocerte y lo celebro.

Nebroa dijo...

hola anónima... No sé cuándo llegará el día del que hablas, ni siquiera, como dices, sé si ya ha llegado ese día. En el que observar/juzgar vaya tan ligado que ya no sé la diferencia.
Mmmm... me quedo pensando