domingo, 16 de octubre de 2011

A través de la pared se ve otra pared

Mientras trabajo esquivo quehaceres. O quepensares. Mi mente cree saber dónde se permanece las tardes de los domingos hambrientos y como una leona de pelo rizado, reina de la selva y diosa del mismísimo amazonas, asoma las garras por detrás del monitor. Estoy aquí, dibujando grietas en viviendas que no son mías. Mientras también me dedico a esquivar las propias. Las cicatrices del corazón son parecidas a lo que dibujo. Un centímetro y medio de grieta es mucha grieta en un hogar. En esta casa, aunque aun no se ha inventado el medidor láser de agujeros sin fondo, deben medir kilómetros. Es el amor, siempre es el desamor. O eso a lo que yo misma le puse, equivocadamente, esos románticos nombres.

3 comentarios:

PippiPat dijo...

pero las grietas se pueden arreglar, no? digo yo...porque oye...le pones un amor especial a la grieta, y queda como nueva, óigame usté

Cerocero dijo...

pues hay que reconstruir,o mejor derrivar antes de que se te caiga el techo encima!
por el amor de dios! vamos!

Nebroa dijo...

Una dice que hay que poner un amor especial y la otra dice 'por amor de dios'!!
Me vale!! Guapas!

Cero, Pat y yo tenemos cervezas pendientes, creo que es el momento perfecto para te vengas a decirme cómo se hace eso de los derribos!