lunes, 17 de octubre de 2011

Trabajo/empleo/vocación/valoración/siete cosas más


El sábado, en una de las múltiples conversaciones con mis padres, hablamos del empleo, del sistema laboral al que, así en general, nos hemos acostumbrado. Me preguntaba de dónde hemos sacado este sistema en el que, sin pensar mucho, hemos llegado a creer que el trabajador/empleado siempre está en inferioridad de condiciones respecto al dueño/jefe. En algún trozo del camino, creo, se nos olvidó que ambos deberían ganar. Que el intercambio de 'favores' debería ser eso, un trueque, un vaiven de capacidades y cualidades, de poner al servicio del otro lo que yo tengo. Que es para ser útil, para dar rienda suelta a lo que sabemos hacer, lo que se nos da bien, lo que somos capaces de exteriorizar. Ambos ganan, ambos deberían ganar. El empleado pone al servicio de la sociedad (al jefe particularmente) un servicio, que es remunerado por el otro, un sistema bidireccional. Ambos se comprometen a dar. Dar; dinero, horas, capacidades, oportunidades. Dando. Siempre dando. Ambas partes, no una dando y otra recibiendo. El hecho de no ver las cosas así, hacen que, cuando el jefe no cumple su parte del contrato, increiblemente, el empleado sigue ofreciendo servicios. Así hay empresas en las que llevan sin cobrar cuatro meses y siguen funcionando. Si un empleado deja de ofrecer lo que puede dar durante cuatro meses, ni de coña contínua contratado. No hay equilibrio, (hablo de generalidades), el empleado ha asumido su estancia en un peldaño que está por debajo del dueño. Sin comerlo ni beberlo, estamos frente a una ley no escrita (y otras tantas dilapidadas por la justicia) que hace del contratado una especie de sumiso impoluto que, a la mínima, será expulsado, echado, despedido. Y creo que eso nos hace ir con un miedo tremendo al trabajo, medimos todos los pasos, no nos expresamos, ni siquiera nos concedemos la libertad de decir que algo no nos parece bien, que podríamos mejorar algún aspecto de la empresa, que tenemos una idea nueva que quizá pudiera ser aprovechada. Vamos a trabajar con las ganas de que el reloj se cargue las horas lo más rápidamente posible para largarnos de allí inmediatamente. 

No sé si me explico bien... El empleado, de repente, se sume en un rol en el que cree que le están haciendo un favor por pagarle. Se olvida, incluso de sus propias aptitudes, se ningunea, se olvida de lo valioso que es. 
Por qué? de dónde hemos sacado todo este rollo!? 

Por otro lado, estaría lo de la vocación vs empleo. Qué parte de la sociedad se ha parado a pensar lo que realmente quiere, lo que realmente le gusta, frente a aquellas profesiones que más dinero nos darán. Se nos olvida 'en qué podemos ser mejores', y miramos las salidas, como me decían cuando dije, a los trece, que quería ser decoradora. Eso no tiene 'salidas'. Olvidé decir que yo siempre estoy salida y que no necesito otraaas!!... Tampoco es que mi vocación fuese la de decoradora, pero me sirve el ejemplo. Tengo otro, el de mi sobrina de 17, que sin tener ni puta idea de lo que quería estudiar, escuchaba a menudo: métete a médico, a abogada, a arquitecta, que se gana mucho. En ningún momento oí en la conversación que alguien le preguntase en qué era ella mejor, qué es lo que más facilmente hace, en qué ratos cree que el tiempo pasa muy rápido porque ni se entera por estar haciendo algo que le encanta. 

Y luego la escasa valoración propia, el arrastrarnos continuamente a ras del suelo, olvidando que una o varias de nuestras cualidades son útiles, son buenas para el mundo, para el resto. Un eslabón que facilita el desarrollo de la sociedad, ya sea que limpiemos, ordenemos papeles, repartamos pan en una furgoneta o asfaltemos carreteras. 

Al final casi todo va a parar al mismo sitio. El amor propio, la confianza en uno mismo, el respetarnos, el valorar lo que somos y lo que sabemos hacer. Si ahondamos en todo este rollo que me ha dado por soltar hoy, si quitamos capas y capas de problemas infinitos, pa'mí que todo desemboca ahí mismo, en nuestro propio centro. Valorar lo que somos capaces de ofrecer y dar nos sitúa en un nivel en el que veríamos normal y lógico recibir otras tantas cosas, ya sea un sueldo, horas libres, vacaciones o mierdas varias. 

Entiendo que parece una utopía, lo sé, por ejemplo soy muy consciente de lo que me gusta escribir y de que, en la realidad en la que ahora mismo me encuentro, no es fácil que se pueda sacar de ahí un beneficio económico. Sé que hay dificultades, que uno mismo, de repente, de modo único, no puede cambiar el mundo que se nos está mostrando. Que es difícil? claro, vale, sí! pero hostias, no es imposible, no? Yo qué sé, busquemos el equilibrio, o al menos, vamos a intentarlo. Creo. No sé. Hay demasiadas ideas sueltas en este texto, las he juntado todas, supongo y el lío es considerable. Pero bah! me entiendo, yo me entiendo y apuesto las dos mil entradas de este blog a que hay alguien que también me entiende! 



3 comentarios:

Carol Munt dijo...

Yo te entiendo. :) y es más... creo que el único obstáculo para alcanzar nuestros sueños (vease trabajar en aquello que nos apasiona)está en nosotros mismos. El miedo, la incertidumbre y el no creer que pueda hacerse realidad nos aprisiona, nos encadena a las normas y a las ideas rancias y obsoletas que de siempre han controlado el mundo. Creo que es una obligación personal soltar esas cadenas, cueste lo que cueste.
;)

Zara dijo...

Está ligado. Lo de que el dinero tire más que la vocación, con lo de los nulos derechos del trabajador.
Si me van a putear igual, x lo menos cobro más, o por lo menos cobro.
Dice la gente. Recordemos que yo estudio periodismo, carrera a la que la peña no se mete para tener curro o prestigio, si no para no hacer na en 4 años que dura, q no sé si es peor q lo de meterse a ingeniería por dinero.
Están esos periodistas vagos y los que amamos la palabra y queremos cambiar todo con ella. Si, los más TOOONTOS de la universidad. Más q el ingeniero por dinero y el periodista por pereza/ganasdefiestaslosjueves JAJAJAJJ :P.

Si tuviéramos derechos o posibilidades que no fueran utópicos, no lucharíamos 2 por estar donde queremos. Lucharíamos 20000000000000!!!!!
Porque yo lo hago, voy por dónde quiero ir, nunca podría dejar de intentarlo, pro también te digo q esta realidad está ahí, y fe tengo poquita. Vamos, no digo nula peeeeeeeeeeeeeeeeeero va por momentos jajajajajaaj
Y esto no es por crisis ni por hostias, es por la mentalidad de España (q no digo q no pase en muchiiiiiiiisimos más sitios, digo q hay muchos países en los q se funciona de otro modo más bidireccional).

De hecho creo q mi madre es la única persona en el mundo que confía en que yo seré periodista. Bueno, y mi hermana, q me acaba de llamar diciendo q me ve yendo de viaje por Europa o no sé qué porque tiene una amiga q lo hace y samocionao. El resto de gente, desde que dije q quería estudiar periodismo, me ha preguntado 'pa qué?'. En serioooooooooooooooo. Moral, placer de estudiar, sueños. DÓÓÓNDE? tú crees q un país con tantos 'pa qués' inculcados, metidos ahí hasta las entrañas, puede cambiar esto?
ñskfnñlnfñlenglenrgefejgñfengjen

Podría seguir escribiendo años, pero es muy desalentador y no me apetece indignarme q esta tarde no hay manifestación y si grito aquí los vecinos se quejan :P
bezitos buapa

LeO dijo...

En mi caso, trabajo en lo que me gusta y en donde me lo paso bien. Me siento útil y realizado desarrollando mis habilidades y capacidades. El sueldo es bueno y me respetan y aprecian e incluso me quieren, mis compañeras. Mi jefa es un encanto además de buena persona. En fin, pues todo eso...