martes, 4 de octubre de 2011

Tanto y tan poquito

La verdad es que no tengo ganas de nada. Bueno, es mentira, claro que tengo ganas de cosas, de una principalmente. Pero así, en general, pues como que no hay quién mueva estas piernas. Es tremendamente difícil explicar cómo quieres aprovechar exageradamente la vida y a la vez la ves pasar por delante, segundo a segundo, despacio, lenta, sin apenas tocarla. Porque son esos sueños grandes los que lo aplastan todo. Te miras y te repites: todo eso va a llegar! Uau! Y en convicción plena te lo crees. Pero luego, el martes, a las veinte y treinta dices, bueno vale, y qué hago ahora mismo? Porque yo sé que voy a llegar a todos esos lugares que me estoy inventando en la cabeza, pero digo ahora, que qué hago ahora cuando no me apetece ni salir a la calle ni quedarme en casa? Le pasará esto a algún otro alguien de vez en cuando? 

3 comentarios:

Maeve dijo...

Yo voy a ejercer de filete crudo, si me permites y por una vez.

Y siendo filete crudo tengo una pregunta que hacer:
¿ Y si no llegan?
No digo que vaya a ocurrir. Sólo es una pregunta porque te leo y me quedo con la sensación de que es así como, cuando lleguen voy a vivir.

Y a mi eso no me va nada. Pero nada.

La reina de la miel dijo...

Le pasa, Nebroa, le pasa a alguien más, te lo aseguro. Son los sueños grandes y los planes los que nos joden, porque por su culpa no nos enteramos del caudal de sangre que nos corre ahora mismo a borbotones por dentro. Ahora mismo.

silvo dijo...

Parece que ese paso del tiempo es el que no deja que se asiente nada pero en realidad ¿qué es la realidad?, ¿los sueños no lo son? ¿por qué los disfrutamos?, besos