lunes, 31 de octubre de 2011

O cómo fingir que la nada tiene boca

Desayunamos zumo de naranjas amargas frente a árboles tristes y nos preguntamos por el día, por la lengua, por el sonido de la campanilla en nuestra garganta. Oigo un 'cómo estás' que me invento para no dejarte mal, para cubrirte del halo de encanto de sirenas y mares vivos que merezco. En realidad no he oído nada detrás de mis palabras. Las que te abrazan y calman. Las desdoblo, son mías pero las hago nuestras, como si tú también le hubieras preguntado al sol cómo se encuentra. Pero el sol, que en ese instante era yo, no escuchó nada en realidad salvo la materia invisible en la que convirtió el devastador deseo de sentirse querido. 
Lo cruel es que esa vez no funcionó.

5 comentarios:

Carlos dijo...

Tal vez la próxima si que funcione....

silvo dijo...

Lo escuchas ahora ¿cómo estás?, quizás algún subsconsciente te llevó ha hacer esa reflexión, besos Nebroa!

Ausencia Silenciosa dijo...

¡Qué hermosa entrada Nebroa! Creas imágenes poéticas muy fuertes!

Un abrazo silencioso!

CMQ dijo...

... :(

Se que sabes lo que te voy a decir (y no se si no es mejor callarlo), pero cuando uno no se siente querido, cuando ha de inventarse las palabras que quiere oír en la boca del otro y el truco deja de funcionar, algo no está yendo bien.
Espero que solo sea un mal momento, un mal día. El sol siempre sale de nuevo.
Un abrazo grande y ya sabes dónde está mi buzón.

Nebroa dijo...

Carlos, las mentiras propias? o que tal vez por fuera algo se transforme en realidad de la previamente soñada?

silvo, me vale tu 'cómo estás' para no seguir arrinconándome. Beso

Silenciosa... Me guardo el abrazo, que ando falta :)

Ceme... sé lo que ibas a decir porque me lo repito continuamente. Puede que sea un momento sólo. O puede que haya demasiados momentos sueltos que se juntan. Gracias por ofrecerme tu buzón, sé que sabes que el mío también está de par en par.