viernes, 28 de octubre de 2011

A los espacios llenos

Y así, comiéndose la vida a pedazos vaga este corazón a la deriva de un futuro no lejano. Deambula y navega por los aledaños del amor de cuatro letras y un acento en la ese de sexo. A estos pulmones les sobra espacio o es que hay muy poco aire en las afueras. A veces se queda pequeño el mundo, para echar a correr sin destino ni llegada ni avituallamiento. Y sin embargo mira tu nuca, como la vía láctea, como siete vueltas al sol con parada para repostar. No es que ahora me esté muriendo, no es que ahora me faltes en medio de la boca, no es que te hayas quedado pegado a mi vientre como las ventosas se quedan en los cristales del baño. Es lo otro, la marca que dejan, que te dejan absorbida la piel y las venas. Así más o menos. Como el cerco de la ventosa, como los posos del café o como un zumo de sandía. Porque la vida a veces es redonda como las sandías, y no tiene esquinas ni picos que hagan de puñal, ni siquiera se han inventado las alambradas de pinchos pequeños donde nos dejamos a jirones los sueños. La vida a veces se para entre tus piernas y se alquila un universo entre mis muslos. La vida a veces se vuelca encima de mis rodillas, se acuesta, se tumba, descansa y hasta se duerme en la bolita negra que se te mueve dentro de los ojos. La vida. Joder con la vida. Que sacude las sábanas muertas, que te pone edredones en la espalda y empieza a dar igual donde te mueres porque siempre llevas las plumas contigo, las del edredón y las de las alas de las aves. Da igual que no estés, que te hayas ido, que en tu voz hagan eco las promesas de una vuelta. Hay veces en las que todo da igual porque sabes que algunos momentos se han instalado para siempre en los vacíos que deja todo lo demás.

2 comentarios:

La reina de la miel dijo...

Lavirgen. Astenia otoñal, rabia acumulada y lo que escribes: mortal de necesidad. Estoy por repudiarte, de lo que me remueves.

Nebroa dijo...

Lo que te decía por ahí arriba, a veces no sé si es bonito o soberanamente dañino que otro, de repente, lejano, te reviente por dentro como si estuviese en las entrañas.
Intuyo que esta vez fue de las segundas...