viernes, 7 de octubre de 2011

Las sartenes y el amor


Un juego de sartenes con un lazo rojo. Y mi futura suegra se queda tan sonriente al lado de la chimenea, tan contenta con su regalo útil que a una, en ese preciso momento, lo único que se le fríen por dentro son las sienes. Sienes a punto de ebullición, señora. Si ella supiera, si su hijo supiera, si toda esta gente que me rodea la noche de mi cumpleaños supiera que ni años ni cumplidos, que vengo de montarme en un caballo domador de futuros con pinta de cielo... Ay. Se llama Andrés y sólo lo conozco yo. El caballo Andrés y la amazona Isabel. No digo que toda esta gente que me rodea en el salón no lo conozca, digo que nadie lo conoce en realidad, ni sus padres, ni los quince años de su hijo, ni su ex mujer rubia del todo a cien. Ya ves, veintidós años casados y no tiene ni idea de cómo folla ahora su Andrés. A mí me lo hace tan bien que al ver las sartenes, no sé si lo primero que he pensado ha sido en lo de la cárcel donde estoy metida o en la sinuosa forma del rabo de la sartén más grande de las tres. Porque con Andrés no freiré huevos ni iremos los jueves al mercado. Así es. Una se busca un amante para todo lo demás, para creer que el amor existe como te lo contaron cuando te lo creías todo. Una se busca un amante para todas esas cosas que necesitan dosis de realidad para seguir creándose en tu cabecita tal y como fueron depositadas en su momento, justo al final del cuento que contaba mamá antes de apagar la luz de la habitación. Oh, el amor conocido, y el amorante con edulcorantes y el amoroso que te abraza con pelos de oso y el amorzuelo que se pesca en altamar… Todos hacen falta y cuanto antes aprendamos que es imposible que todos converjan en un mismo ser, mejor que mejor. Ya lo decía no sé quién, divide y vencerás. 
Andrés me empotra contra todas las paredes que se parecen al muro de las lamentaciones. El hijo de mi futura suegra me ama en los contenedores reciclables de la cocina. 
No descarto que vengan otros a llenarme los otros huecos del corazón. 
Sartenes. Tiene huevos el asunto. Cuando se lo diga a Andrés apuesto a que, sin decírmelo, empieza a pensar en  lo feliz que le haría que le friera un huevo un sábado cualquiera. Y yo nunca le digo que si un día, él y yo, nos convirtiéramos en pareja de sábados cotidianos, todas las estrellas que recogemos del cielo cuando le hago el amor frente al espejo alumbrarían lo mismo que alumbran las bombillas de bajo consumo. Poquísimo. Aunque nos consumiésemos infinitamente más, precisamente por eso. Y el caso es que él lo sabe, tan bien como yo, pero no sé qué les pasa a los humanos que se empeñan continuamente en tapar lo que ya saben con historias que un no se sabe cuándo creyeron que eran verdad. Joder. Follo contigo, friego sartenes con Pedro. No es tan difícil.
Así que aquí estoy, con la sonrisa de aceite de girasol y las ganas en los muslos de mi otro amor. Mis sienes ya se han calmado, las controlo tan bien como la vitrocerámica de última generación. Y estoy feliz. Es maravilloso aprender a ser feliz en todos sitios. Deberíais probar. 


Pd. He abierto la puerta al relato irreal basado en hechos reales. 
Para auto-nombrarme escritora tendré que seguir escribiendo, digo yo. 


Pd1. Gracias Maeve, en general

5 comentarios:

La Abela dijo...

Muy bueno, el relato podría ser verdad..hay suegras muy poco románticas. Bss

La reina de la miel dijo...

Es probable que ese taller literario -y muchos otros también- no esté preparado para ti :-)

Maeve dijo...

Ahí, escribiendo! Y escribiendo bien.

Gracias a ti, en particular :)

AN... dijo...

Jajaja eres la polla , buenísimo lo del mango de la sartén me ha matao , de echo he ido a la cocina a ver todos los mangos , para poder imaginarme el tipo del pene que imagina tu personaje ... Jajaja menos mal , que no le regalaron una olla exprés , ese mango si da miedo ... Jajaja ...
Nena estas perdía ... Un besazo .

Nebroa dijo...

Yo creo que las suegras sólo necesitan hablar más con las nueras, sólo eso! :)

Reina... ajaja Mamona! Gracias!

Maeve; Bueno, escribir está bien. Ponerse a escribir está bien. A veces da igual el resultado ;)

An! Y qué tal? te ha convencido la sartén o qué!?!?