lunes, 10 de octubre de 2011

El segundo párrafo es mejor

Estaba yo pensando (impresionante cómo aprovecho el tiempo) en los cambios. El todo cambia y el nada permanece constante excepto el cambio ya nos lo sabemos. Estaba yo en los motivadores de esos cambios. Qué puede llevarnos a cambiar. Y entre mirar a mi memoria de frente y observar a otros seres pensantes, me salía en mayúsculas y en luces rojas de neón de puticlubs de carretera lo del dolor. Si hay dolor, hay cambio. 
Luego pensaba en los que cambian sin pasarlas putas. Mmm... Otra idea a desterrar en mi cabeza de cáscara de nuez. No sólo el dolor y el desgarro interno son el motor para avanzar. Tengo que repetírselo a esta yo que escribe, que de tanto mirarse el ombligo, a veces cree que su manera es la única verdadera. 

Aprovecho ahora que no viene a cuento para decir que el día de mi cumpleaños me pararon para hacerme un control de alcoholemia, y le dije al benemérito en cuestión si me dejaba pedir un deseo antes de soplar. Y sí, me dejó. Luego me regaló la boquilla esa y todo.
Ale, hastalué!

4 comentarios:

La reina de la miel dijo...

En Santiago compré un imán para la nevera que dice "Sin dolor no hay camino". Es una de esas ideas-revelación, pero no vale que te la cuenten, hay que pasar por ella.

Nebroa dijo...

Es cierto que hay que pasar por ello. Me apunto como experienciadora del asunto! Pero... No crees que es posible cambiar y avanzar y proponerse evolucionar sin que tenga que existir un dolor excesivo dentro? Lo digo yo que lo único que he vivido/sufrido para cambiar han sido noches en vela, infinidad de mares de esos de llanto y otros destierros. Pero... acaso no puede ser posible otra esencia básica para motivar pasos?

Bubo dijo...

Jo tía como se enrollan los de la Benemérita. A mi solo me dan papelitos que me salen por un riñón.

Nebroa dijo...

Es por este castigo de cuerpo impresionante que tengo! jajaj