lunes, 3 de octubre de 2011

De premios inesperados

Siempre lo arriesgué todo, viví al límite, soñando y persiguiendo todo lo que se me cruzaba por la cabeza. Lo hice porque el premio era yo. Aunque nunca lo supiera. Yo misma. Y vencí todas las veces.


Uno arriesga para ver cumplidos sus sueños. Los convierte en deseos y va a por ellos. Uno no siempre gana lo que sueña. Ni te respiras los deseos que esperabas. Pero te encuentras. Y eso... eso es maravilloso.

Para Fran ;)

4 comentarios:

Legio Optima dijo...

Quien no se aventura no pasa la mar.

Nebroa dijo...

Hay muchos que son de secano!
Yo misma, a veces, parezco una lagartija de esas que no ha visto el agua en su vida! :s

El silencio y otras palabras dijo...

Aunque parezca imposible hay muchas personas que tienen miedo a soñar, justo porque ese sueño se haga realidad y cambie su vida. A mi siempre me ha gustado nadar contracorriente... que cuesta lo suyo pero tiene su recompensa. Pero de vez en cuando me acuesto en la arena a ponerme morena y dejo pasar la vida.

Nebroa dijo...

Sí, así es... Lo hemos hablado aquí otras veces, miedo a la felicidad. Quizá detrás está la idea atemorizante que dice 'y si cuando llego tampoco eso me hace feliz'? y súmale más acojonamiento...
Sí, la lagartija a la que me refería es de esas que se tumba al lado tuyo.
Pero no negaré que arriesgo, paso de quedarme pensando que descanso mucho.