jueves, 15 de septiembre de 2011

A veces también soy un muro de hormigón

Me he puesto a escribir deseos. Sí, como cuando era niña y soplaba velas. Es curioso el volumen de ideas contrarias que van saliendo a la vez que escribo lo que quiero. El ejercicio es imaginar que todo, absolutamente todo, es posible. Y escribir qué quieres, con qué sueñas, qué escogerías si todo estuviese a tu alcance. 
La frecuencia con la que las frases 'ni lo sueñes' y 'ande vaaaaaassss' salen a la mente es vertiginosa. Y para mí es una manera perfecta de conocer, en muchos aspectos, qué es realmente lo que me prohíbe alcanzar aquello con lo que sueño desde que era una enana. Sí, sí, lo exagerado también. Veo las barreras aparecer y se repite con tremebunda facilidad aquello que sin que nadie te haya enseñado en la escuela, hemos aprendido a base de leer entre líneas, generalmente la vida de los demás. De los cercanos, de los que hemos escogido para rodearnos. 
Mmm...
Y bueno, mira, yo soñé con conocerme mucho y mejor. Y a pesar de ser una de las cosas más difíciles del mundo, mírame, sin cesar en el empeño. Quién me dice a mí que todos los demás sueños no pueden estar hechos de lo mismo?

No hay comentarios: