viernes, 9 de septiembre de 2011

A los ojos que siempre se esconden de los flashes

Cuarenta cervezas con cuarenta conciertos para esos ojos que siempre salen cerrados en las fotos, para esos paseos por el universo que te das desde la silla del escritorio poniéndole música a la tarde de los domingos de agosto. Para remover el cielo y la tierra dentro de tus costillas, para beberse la vida entera sin salir del sofá, para viajar de la cama al sillón y del sillón a la cama habiendo pasado por ocho ciudades que se parecen al nueva york que siempre querrás visitar. 
Yo te digo y te cuento que hay más vida al otro lado del pueblo, y tú me dices y me cuentas que lo que tú escoges es tan válido como lo que yo pregono. Y aprendo y me esfuerzo, en entender que tus cuarenta son perfectos, que si tú los has escogido así, así son como te llenan. Y te felicito hoy, por eso mismo, por lo que nunca compartimos, sabiendo que aun así querernos como nos queremos nos sobra. Y habrá millones de canciones con las que con sólo mirarnos nos entendamos, y habrá millones de partidos de fútbol de esos en los que tú te quedas y yo salgo huyendo, y entre aquello en lo que coincidimos y aquello en lo que nos enfrentamos  se va a llenar la tarta de velas de mentira para soplarlas como si nos fuese la vida en ello. 
Hermano, de sangre y de los otros, de pasteles de carne y cervezas baratas, hermano de cenas rápidas y sobremesas en el campo, de punteos de guitarra y carcajadas extensas. 
Hermano y aun así, tan amigo... Felicidades tú. Te sigo queriendo...

3 comentarios:

Nada más importa dijo...

Ahhhhh...
(miles de suspiros)

me hiciste acordar a mi hermano, mi mejor amigo...
que, a pesar de todo lo que me hizo lo extraño, y después de el no conocí a nadie que fuera conmigo de la forma en que yo lo necesito...

La reina de la miel dijo...

Qué envidia tan enorme siento en estos momentos. Qué distinta imagino habría sido mi vida si hubiera tenido un hermano. Varón y mayor (como siempre, suspirando por imposibles)

Nebroa dijo...

Nada... díselo

Reina... Somos seis hermanos, tengo una hermana y cuatro hermanos que me ayudaron a mirar la vida de muchas maneras. No sé qué Ana sería si ellos, todos, no hubiesen estado, sé que sería otra, diferente. Pararnos a imaginar quiénes seríamos si otras cosas nos hubiesen pasado... bueno, ya sabes, sirve para ensanchar el cerebro, pero teniendo en cuenta lo que habita en nosotras, también sirve para flagelarnos, así pues... Mira al techo, respira y bésate más rato aun... ;)