lunes, 12 de septiembre de 2011

Esos fantasmas

Es lo conocido. Lo que otras tantas veces me anulaba. He estado leyendo textos de hace dos años, mientras recopilo trocitos de mí para ese libro que quiero ver en una estantería. He leído todas esas cosas, me he metido de lleno en aquello. Y aquí estamos, deambulando por destierros. He mirado alrededor con las mismas gafas que miraban aquel tiempo por mí. Las ideas, las creencias, las sentencias. Y se han colado hasta el ahora mismo. Yo conseguí llegar a un lugar desde donde veía infinitas verdades que hoy me han desaparecido. Me pregunto cosas sin sentido, que sé que no tienen respuesta, las aparto. Y vuelven. Y las aparto. Ahora sé que no es aquí donde quiero quedarme, que detrás de todo este vendaval de ideas hay otra cosa. Que nunca supe definir. Trayecto personal hacia la vida. Así, una y otra vez, alentada por todos los que me rodearon. Queriéndome infinitamente más que otrora. Hay declives y descensos, hay bajadas y suicidios internos, hay muerte. Y luego, luego siempre está la vida, esperando que quites de en medio todo aquello que te impide verla. Y en esas estamos, de lleno en el proceso.

1 comentario:

Persona dijo...

Cuando intentamos congelar las ideas les quitamos un poco de su etérea y nebulosa realidad. Toda idea escrita es un poco falsa; jamás podremos sacar a relucir la verdad, la fugaz y efímera verdad. Un saludo desde esta orilla perdida.