viernes, 16 de septiembre de 2011

El escaparate de todas las tiendas

Sólo quiero eso. Y pido de nuevo. Otra vez la misma historia. Torres de ajedrez valientes. Un hombro en el que colgar el cuello y olvidar que con los ojos abiertos sólo ves lo que estás preparado para ver. Una voz acostándose a tu lado. Dormir. Pero dormir de verdad. No lo de cerrar los ojos y seguir pensando. Descansar. Saberse nuevo, respirar. Como poner en cada latido una bomba. Como ese silencio que viene después del horror. Parar la vida aunque esté corriendo más veloz que nunca. Poder decirle al espejo: eh, conseguí mi sueño, sabes? tú también deberías recorrer las curvas que te llevan al tuyo. Ser ejemplo. Ser experto. Que hablen de ti en la terraza los dos amigos que te conocieron hace años y que te desconocen ahora, tan feliz, tan altivo, tan esbelto. Permitirle a los cerebros creer en la vida, de nuevo. 

3 comentarios:

M@rcelo dijo...

Me encantó....
Que bueno leerte al empezar el día en esta orilla...
Me voy a correr al parque, que el día está precioso.

Besos

DANI dijo...

Es ansiar demasiado para mi, pero soy un soñador nato, así que...porque no??

Besazos enormes

Nada más importa dijo...

Cuando de pedir se trata, no deberíamos de conocer límites.
Y comienzo a creer que vos, sabes mucho sobre eso.
Me gustó mucho!

Besos!