viernes, 9 de septiembre de 2011

Contigo se queda corta la exageración

Secuestrarnos. Para una rutina extensa. 
Que sean las carreteras alfombras rojas para los pasos, que sean las gasolineras habitaciones de amor en vena, que sean las ruedas diligencias. El coche la vivienda, la guantera el armario, el maletero el trastero, los sillones de atrás nuestro lecho. Convertir el viaje en la vida entera. Con tus zapatillas ibicencas, con mis botas de vaquera, invierno, verano, un otoño entre las cejas. Que la primavera, ya sabes, la tenemos entera.
Allí, parados en medio de la primera cuneta, mirarnos despiertos, con los ojos bien abiertos, sabiendo que nada en este jodido mundo va a cargarse nuestros abrazos lentos sin un después esperándonos. 



Sabiendo que es una utopía esto de escribir que los kilómetros podrían ser nuestra única senda. Sabiendo que exagero al contar que contigo y sin destino le bastaría a este cuerpo algo de nada para ser eterno. 
Lo sé. Tan bien cuento mentiras que hasta me las creo. Da igual. 
Ya sé que necesitaríamos trabajar, y dormir, y hablar con otros y hasta ir a un taller de papiroflexia.
Esto es sólo una forma de decirte que ahora, hoy, en este ínfimo instante, a ésta le bastaría tu presencia para ser la reina de esta fiesta.

No hay comentarios: