sábado, 6 de agosto de 2011

Yo no quiero catorce de febrero

Iba en el coche y pensaba en los amores (sí, es algo extraño), en cómo me arde dentro lo que siento, en la dificultad de los seres humanos para expresar lo que nos habita. Cómo contarlo, cómo transmitirlo, cómo convertir en libre aquello que nos toma como cárcel para crecer. Siento el amor como nunca podré contar. Es chungo para alguien a la que tanto le gusta traducirse hacia fuera. Y pensaba en la magia de esta vida, en que eso tiene su aquel, algo tan tuyo, tan íntimo, tan profundo que ahí se queda para siempre. Y entonces te pasas la vida queriendo demostrarlo, sacarlo. Un regalo, un gesto, una canción, un poema, un email, un mensaje, una llamada, una mirada, un beso, un polvo, un abrazo, una caricia, un masaje. Trece cosas seguidas que ni siquiera juntas podrán trasladar al exterior lo que aquí llevo. Luego cuando los ojos eran de agua, como siempre dice I, Sabina empezaba a cantar 'Contigo'. Le he dado voz. A veces sólo puedes definir algo citando precisamente todo aquello que no lo es.

"...yo lo que quiero,
muchacho de ojos tristes,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres..."

Pero nadie lo entiende, excepto aquel que ama. Y como además no sabe expresarlo, nunca llegaremos a saber si se trataba de lo mismo.
Y sabes lo curioso del tema, que con el dolor nos pasa lo mismo. Decía C cuando le hablaba de los peores dolores, que el peor dolor es el del momento. Ese que te está sucediendo. Y cómo vas a contarle a alguien cómo te dolía el oído aquella noche de enero en la que querías morirte. Y cómo le narrarás la intensidad, la agonía, las punzadas y los latigazos. Sólo lo intuye aquel que se duele por dentro en ese instante. Ni siquiera podemos recordar un dolor. Sabemos que dolió, pero no cómo lo hizo. Hasta que vive en nosotros. Pues igual que el amor. Sé que esta tarde amaba a rabiar. Y ahora también, pero no puedo contar la intensidad, la agonía, las punzadas y los latigazos que estoy sintiendo por mucho que continúe llenando la nada de renglones vacíos.

5 comentarios:

Juan Carlos Vicente dijo...

Bueno, ya sabes, "porque el amor cuando no muere, mata". A veces pasarnos la vida buscando eso parece una buena opción.

Las jodidas mariposas en el estómago, siempre intentando cazarlas, aún sabiendo que se marcharan. O que las dejaremos escapar.

Solo divago, sin dirección.

Nebroa dijo...

Me gusta que divagues sin importarte dónde y cómo.
Todas las opciones son buenas si son las escogidas. Luego escoges otra (o no) y la nueva es la buena.
Yo lo busco, sí. Ya no me escondo
Sigo divagando...

Zara dijo...

Por eso es tan mágica (e igual de inexplicable) la empatía.
A veces, en cambio, sin palabras sabemos que una persona que se cruza está sintiendo/ ha sentido exactamente lo mismo. Y lo mejor de todo es que hablan los ojos. Sabes las conversaciones entre amigos acerca de sentimientos que digo, no? en plan:
-por que me dejó Pepito, y entonces...
-si, ya, entiendo

coño, y ves que de verdad lo entiende, que esa persona tiene en su cabecita todas las palabras q tú tienes en la tuya para intentar narrar lo que te pasa, algo te lo está diciendo y no sabes muy bien qué. Entonces viene lo de no querer soltar nunca a esa persona, porque pasar, pasa poco.
Y mira qué rollo, y qué mal explicao también.
Pero tú me entiendes q lo sé yo :P


P.D: siempre dije que el amor es exactamente el estribillo de esa canción de Sabina.

Frida la Llorona dijo...

Ainssss Sabina....
No olvidemos como empieza la canción..."yo no quiero un amor civilizado...." será por eso? lo queremos a tope y ya ves, así nos luce...
Pero la certeza de que sentir sentimos, lo que muchos ni rozan...

Nebroa dijo...

Zara, acertaste en el estribillo de esa canción como definición del amor. Síp. Segurísimo. Para mí sí.

Sé que eso sucede, por eso mismo decía que sólo lo capta aquel que lo siente, que lo ha vivido, que lo ha tenido entre los huesos. Y no se necesitan palabras. Magia, sí.

"La certeza de que sentir sentimos lo que muchos ni rozan"
Sí. SÍ. En mayúsculas.