sábado, 6 de agosto de 2011

Y a veces sabes
que tiras el amor
por la ventana del quinto,
que no hay red,
que no hay bomberos.
Te asomas
y un vertedero
se abre ante tu boca.
Amor por aquí,
basura por allá.
Y vomitas.
Y sigues vertiendo.
Y un día,
de repente,
el amor se da la vuelta.
Te lo quedas todo
porque nadie lo quiso,
ni lo utilizó,
ni se lo guardó
en el bolsillo del pantalón.
El amor volvió.
Porque nunca muere.
Y el dolor que provoca
no sentirlo
desde otros ojos
darte la vuelta,
se acuesta contigo,
a tu lado,
desenredando el pelo
que el otro aquel
no necesitó para crecer.
Y lloras
Pero ríes a la vez.
No todos pueden
tener esto dentro
y
no
morirse
de
calor.

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