lunes, 8 de agosto de 2011

Tengo ganas de viajar.
Un coche, maletero abierto y en la puerta de casa preguntar si has cogido una botella de agua fría para los próximos tres kilómetros, porque después estará caliente y querremos parar en la primera gasolinera. No sé si os pasa pero yo paso todos los días por la gasolinera de esta aldea y no es más que una gasolinera, pero los días en los que salimos de viaje la gasolinera es una de esas perdidas en medio de un antes y un después, es un descampado, un tránsito, un oasis.
Tengo ganas de viajar.
El sol en ese punto justo que te jode los ojos, que ni por arriba ni por abajo, que te pasas cien kilómetros moviendo la cabeza de lado a lado para evitar los rayos, el cuello esbelto y nada, el cuello para abajo y nada, el cuello pegado a la ventanilla y nada. Y se ríen de ti porque jode conducir así, y el otro en el asiento de al lado con los pies desnudos sobre el salpicadero. Y su mano en tu rodilla o trepando por los muslos como enredadera.
Tengo ganas de viajar. No de llegar.

4 comentarios:

Juan Ojeda dijo...

"Tengo ganas de viajar. No de llegar"...

que hermoso final, he quedado conmovido.

AN... dijo...

Vale echo , acabo de llegar , pero si tenemos que descubrir donde termina el camino de baldosas amarillas te acompaño .
Firmado el hombre de hojalata .

azul azulejo dijo...

El viaje es el camino, la compañía, lo demás es un hermoso decorado para festejar la alegría de vivir y estar juntos.(¡Por fin!)

Nebroa dijo...

Juan... No te pasa? Sí, te pasa.

An... qué grande eres a veces. Bueno, vale, siempre, pero cuando te pones así como salido de un cuento, me pones!

Azul... ya sabes casi todo. El camino, o incluso la vida misma (que es lo mismo mismísimo) en soledad es tremenda, pero compartida, ay...