jueves, 18 de agosto de 2011

Y firmamos aquel trato, otro de esos jueves que siempre nos pertenecen. Firmamos con la tinta en las pupilas que nosotros no seremos eso. Eso, como si supiéramos lo que es. Pero no seremos eso con piernas y agujeritos en la nariz, no nos quedaremos dormidos a la intemperie, no dejaremos que la corriente nos de en las pantorillas y nos obligue a salir del agua, o a ir hacia dentro, o a bucear bajo las olas que impulsó no sé quién sin contar con nosotros. Firmamos que será un sí porque sí, porque cada día lo escojas, lo decidas, lo elijas. Una decisión tras otra. Sin someterte a tu propia mente porque un día fuiste otra mente que pensó lo contrario. Que la vida sea plena, y consciente, y despierta. Que el amor sea eso otro, una ese y una i tan grandes como la cama de dos por dos donde vamos a dormir un lustro de estos. Yo no quiero un amor civilizado. Quiero una civilización de íntimos deseos diarios. Que vayan surgiendo, abriendo, naciendo. Y si los tuyos, un día, ya no se parecen a los míos, elijo un adiós antes que fingir que nos queremos sin querernos para eso. Firmamos que aprenderemos juntos a saltar al vacío que decidamos después de la merienda. Que las cenas de preguntas se nos sirvan en la mesa, para responder cada día con la reflexión en las costillas. No quiero un sí porque toca. No quiero un sí porque suena bonito entre tus labios. Quiero que nos salga el síporquesí todos los días del año. Cuando el no vaya comiéndote los pasos, o a mí me revuelva el estómago, que venga para quedarse entre ambos. No lo escondas. Sácalo a bailar. Si nos quedamos que sea por que queremos quedarnos.
Es fácil, y sencillo. Pero no te imaginas la de mentiras que se cuenta uno por las noches desperdiciando sus propios pasos.

1 comentario:

azul dijo...

Sí, es fácil y sencillo, es la Vida misma