lunes, 1 de agosto de 2011

Lejanía modo on

Y todos esos atardeceres del alma, todas esas miserias del centro, todos los desgarros del corazón, todas las muertes, los entierros, los suicidios. Todos los finales, los abismos, los vacíos de siempre.
Todo aquí, todo junto, todo conmigo.
Y un solo cuerpo para enfrentar las tormentas, el vendaval, las prisas, lo que nunca llega, lo que sólo se recuerda en la misma imaginación que lo creó.
Y todo el olvido.
Y los cuentos, las palabras y la voz que no habla de verbos, que no hace, que no se mueve.
Toda la voz quieta, perdida, dicha por decir. Todos esos sonidos que no tocan ni transforman.
Y todas estas madrugadas.

Y qué sabrás tú de cómo se revuelca mi alma entre los despojos de un presente con vistas al mar. Al mar transparente. A lo invisible de mañana.

3 comentarios:

sho gu dijo...

gusano de seda
dando vueltas a su vómito

protege su oscuridad

Toni

Nebroa dijo...

toda la razón para usted,gran saltamontes

Alicia en la luna dijo...

Qué hermoso Ana!!

Aunque desconozco la historia detrás de este poema, me ha inspirado cierta paz.
Hasta siento la voz de Joan Manuel Serrat susurrándomela al oído. Creo que es uno de tus mejores