lunes, 29 de agosto de 2011

Esos amores largos

Ella mira cómo se va poniendo el sol mientras él pasa despacio las páginas del album de fotos con portada negra y lacitos grises en el costado. Se les mueve el pelo, las pestañas y en los labios les están bailando palabras que huelen a recuerdos:
-Nos fuimos andando desde casa de mis padres, no te acuerdas?
-Él asiente con la cabeza mientras pone la barbilla recta mirando al horizonte.
Están en la terraza, hace aire este veintinueve de agosto que roza las nueve de la noche. Respiran despacio, hoy saldrán a tomar una cerveza sin que ninguno de sus seis hijos se meta en medio del amor que aun les crece.

Son mis padres, hoy hace cuarenta y seis años que se casaron...

4 comentarios:

La reina de la miel dijo...

Tanto si tus padres se quisieron como si no supiste lo que era el amor cuando eras niña, jode muchísimo comprobar que no eres capaz o bien de replicarlos o bien de superarlos. Jode como manotear en un pozo de barro. Jode, vaya.

Nebroa dijo...

reina...
No me digas eso. No, hoy no. Jo

hEto dijo...

Pues enhorabuena y solo puedo decir que qué suerte, para todos vosotros.
No sabes cuanto me alegra poder comprobar que el amor aún es posible. Y además perenne, como parece.

Mi hijo no podrá dedicarme nunca un post como este.



Por otra parte pienso que mejor así.
Después de leer el tuyo, me doy cuenta de que le costaría mucho superarte.

Y ya sabes lo que se suele decir :
"Si no vas a poder mejorar lo ya existente, mejor opta por el silencio".

Nebroa dijo...

Heto... Yo creo poco en el amor perenne. A pesar de tenerlo en la terraza una tarde de lunes. Hoy hablaba de eso, de qué hubiese sido de mis padres en épocas como esta, a veces creemos que aquellos amores se guardaban tan bien porque no sabían que había otras posibilidades. Los que no creen en el amor dicen que si mis padres, u otros, hubiesen vivido aquí, ahora, yo por ejemplo, que soy la quinta, no habría nacido.
Yo a veces juego a creer que no, que el amor ese, el largo, el intenso, el bla bla bla, sigue existiendo. Pero como la reina, es duro comprobar que no tengo armas para mostrar que lo que digo es cierto, por experiencia, por vivido. Sólo lo sé de los cuentos, de los sueños, ya sabes.
Otras veces creo en el amor eterno que dura tres meses, y otros tres y después otros tres. Que el amor no se mide en tiempo, sino en eso que llaman intenso y tal.
Yo qué sé... Escribo este párrafo y se me queda una sensación de preguntas por todas partes que pa'qué contarte pa'qué...