lunes, 29 de agosto de 2011

Bah

Me levanto de la cama donde podrías estar, tú y todos los demás, acierto a descifrar que en el espejo ya no hay gritos ni nombres perdidos, hay una yo con cara de mala leche que me pregunta dónde está todo aquello que juré traerle de vuelta. Un lunes, medio martes y siete tardes de jueves vacías, inhóspitas, como madrugadas en vela. Salto al precipicio que alquilan en las esquinas de esta ciudad con pinta de aldea de un habitante, vago por las sendas, vuelvo por los valles que me he inventado para poder respirar. Tú y nadie. Yo y todos esos cuentos que en cada página cambian de título. Alguien me quiso, luego me olvidó. Yo intuyo que una vez amé para saber, después, con las arañas pegadas a la espalda, que nunca lo hice. Sola en el desván donde se van arrinconando todos los segundos desperdiciados, los instantes que nunca llegarán a ser recuerdos. El presente que se va, el pasado que vuelve y el puto futuro que nunca llega. Tres tiempos para la lírica de las versiones mal hechas. Hoy la vida es esto, un ahora enjaulado en esta forma de ver sin mirar bien. Aunque esté segura de que luego, un después, más tarde, se vaya a llenar de tanta mierda nueva que me creeré que huele a cierta. Hoy no hay pájaros en el cielo, están todos cosiendo las alas que dejé en mi propio entierro.

No hay comentarios: