martes, 2 de agosto de 2011

Atención! Miedica a la vista!

Tengo miedo
Qué bonita forma de comenzar un poema o un texto o un algo deso, pero que no, que es sólo que me van a sacar una muela dentro de una hora.
Ni qué decir tiene que tengo más ganas que nunca de irme de vacaciones a Australia, algo cercano, nada, como dice mi madre: tú vete donde quieras pero a las diez aquí. Pues algo así.
Que no, que es una gilipollez lo de la muela, lo sabré yo que las tengo todas y nunca me han quitado nada que me perteneciese? Son mías, no? por qué tienen que estar fuera de mi cuerpo cuyo territorio es el hogar para el que fueron creadas!? jajaja... Me río por no ponerme a dar saltos.
Pues eso, una muela menos, es la 46 creo. Creo que mañana compraré un cupón que termine en 19, que ya se sabe que yo lo que se dice suerte, pues la justa y tenebrosa.
Bien, dónde estábamos? En reírnos, siempre en reírnos. Y me dice el tío que no me vaya a dejar el hueco ahí, que no sé yo la de cosas raras que ha visto hacer a los dientes cuando pierden un amigo. Tal y como me lo ha contado me caen un poco mal los dientes, el resto, los que se van a quedar conmigo. Porque dice que todos quieren ocupar el lugar vacío, los de arriba, los de al lado, que empiezan a moverse como si aquello fuese un concierto de georgi dan... No sé. Es todo muy raro.
Como raros son los mil cien euros que vale la nueva muela de mentira. De broma! Una muela de broma mil napos. Por favor, no es lo natural y básico lo que más nos pone? los jardines, las montañas, el mar, bucear, volar y toda esa mierda para darte cuenta, ahora, a los 35, (creo que mañana compraré un cupón que termine en 23), que una muela de mentira vale 1000€. Anda que no pagaría yo dinero por andar descalza en un jardín de hierba mojada y tal a cambio de que me pusieran la muela gratis. Sí, pues vas apañá.
Y eso que se ve en las pelis que el dentista te pone la rodilla en el pecho, qué? Es verdad? Porque a mí cuando me aprietan la teta, me duele. Le digo que me anestesie la teta derecha? No sé. Tampoco esto lo sé.
Se la pienso pedir. No, no me la colgaré a modo amuleto en el cuello (os juro que he visto cosas peores más allá de Orion), es para ponerla debajo de la almohada a ver si viene el ratoncito Pérez!! Qué nervioos! Aunque mi madre me llenó la casa hace poco de veneno de ese en botecitos, para las culebras me dijo, porque sabe que las ratas no me gustas y es bien sabida mi pasión por las serpientes venenosas que se enredan en las sábanas, no te jode. En fin.
Bien, muela más muela menos, qué más da. Me he dado cuenta que no intervienen en los procesos importantes de la vida, léase besar, morrear, lamer, chupar. Así pues todo está bajo control. Lo de comer, al fin y al cabo teniendo en cuenta que debido a mi paupérrima economía, no comiendo voy sacando pa'los gastos, no es un problema mayor.
Basta, que sólo me quedan 45 minutos (compraré un cupón que termine en premio), orad por mí hermanos de 32 dientes (paso de gastarme más dinero en lotería), dichosos vosotros que lo mordéis todo!
Vamoooooos!!

5 comentarios:

Minuet dijo...

Joder la put* muela, al final te la tienes que sacar..bueno..SUERTE y ya sabes "muerto el perro...".. espero que hoy, al igual que la muela, se vayan otro tipo de malas sombras... en mi caso, se han quedado tapadas debajo de una MIGRAÑA GIGANTE...

Besos de cura-sana, que hoy no vas a estar para comer buñuelos de chocolate...;)

Jose Antonio Bejarano dijo...

Te habla -por decir algo- uno que ha pasado noches enteras, años ha, llorando de puro dolor. Un dolor de muelas es algo que ni en los siglos oscuros de torturas se provocaba a los penados por ser demasiada crueldad. Te imaginas? pues eso es un dolor de muelas sin paliativos. Solución, el dentista que no tenía otra opción que la extracción en aquellos sillones metálicos llenos de palancas tenebrosas y apoyacabezas -ya sé, ya se... reposacabezas, pero sé de lo que hablo (si esto es hablar), y aquella mano temblorosa que se acercaba empuñando unas tenazas mientras el sudor caía por mi frente. Al final, fuera dolor porque afuera muela. Pero claro, al cabo de los años se da uno cuenta de que tener todas las piezas dentales es un privilegio. Y yo no las tengo. Y puedo "besar, morrear, lamer, chupar" como tú dices pero no puedo (podía) masticar que, te lo digo yo... es fundamental (y dejemos la crisis de las pelas aparte porque todo pasa, ya verás).
Bueno, sé que me he enrollado, pero es por animarte a acudir a una de esas modernas clínicas dentales con personal simpatiquísim@, hilo musical, sillones ergonómicos con pantallas digitales donde te mostrarán tu dentadura (previa radiografía) y decoración minimalista para que los mil "leuros" sean provechosos.
Yo he pasado por una de esas clínicas y ahora me alegro.
Anda, mujer, no me seas miedica!!!
Un saludo, amiga :-)

Juan Ojeda dijo...

recién entro por acá, me gusta mucho la verdad como contas las cosas;

te dejo un saludo de 32 dientes...

Frida la Llorona dijo...

Joderrrrrr, y yo tomando antibióticos con una muela, justo vengo del dentista....hay que joderse...putas casualidades? no...esto es una epidemia o pandemia? Un beso...que sin muela se besa igual princesa....

Maeve dijo...

Compraré un cupón que termine en premio dice jajaja

Cada día escribes mejor. Y esta entrada es muy Eduardo Mendoza y, tú, una pánfila de cuidado :)