martes, 12 de julio de 2011

Y qué más da lo que ponga el calendario

Como no sé qué regalarte y tampoco tengo el dinero necesario para comprarte la luna había pensado en esto de escribir uno de esos textos que remueven el alma y hacen que se te llenen los bolsillos de no sé qué. Luego pensé que no sé escribir letras capaces de rozarte el ombligo, ya sabes, ese agujero en el que tenemos más raíces que alas. Ni sé escribir cosas que hagan que a tus alas le salgan florecillas en las puntas. Total, a veces no tengo ni alas ni raíces ni flores ni pollas. Como ahora. Pero es tu cumpleaños y no sólo quería regalarte un trozo de ese rosa que se marcaba la piedra esta mañana. Ni mi compañía como te empeñas en decirme para que no me sienta más pobre que los pobres que ya no te piden dinero cuando pasas. Quería regalarte algo pero no puedo comprarlo, ni encargarlo, ni pedirlo ni esperar que me llegue urgente desde la otra punta del mundo. Ni desde el otro plano en el que a veces soñamos que nos encontramos. Molaría un 'gracias' de esos pintados en una sábana colgada de un avión de publicidad paseando por uno de tus cielos. Molaría pintar el camino que te haces por las mañanas para llegar al trabajo con tiza, empezar por el uno y acabar por el infinito, eso haría juego contigo. Molaría un secreto, o mucho silencio, pero me han dicho que de esos tienes muchos. Mmm... Una isla también estaría bien, pero molan más las penínsulas porque si no no podría ir a buscarte andando. Y una montaña de las bajitas, que de ascender a las cumbres ya andas harto. Una cueva? Un rincón? Un hueco? Un vacío? Bueno, da igual, no puedo regalarte todo eso que querría regalarte si tuviese una varita mágica. Es que encima, a veces, eres tú el que me hace de varita mágica. Nada, no sé qué regalarte. Y tampoco sé por dónde empezar a escribir.

5 comentarios:

La reina de la miel dijo...

Qué precioso. ¿Alguien que cumple años en julio? Cuidado con esos.

Nebroa dijo...

jajaa Cuidado? Nooo! Es una de esas piedras que te encuentras cuando menos te lo esperas y que brillan tanto que tienes que pararte al lado, por cojones.

Vashti dijo...

Pues lo mismo me pasa a mí, aunque tú ya has escrito, y bien bonito por cierto.

Ainhoa dijo...

Estoy segura que le gustará a mí me ha encantado!

Rax dijo...

Tendré que abrir el ala oeste de mi palacio de verano para poder exponer en un espacio adecuado todos los regalos que me has hecho en cada una de las vidas que hemos compartido. No hay oro ni piedras preciosas suficientes en los sótanos del palacio que puedan superar al más pequeño y diminuto de tus regalos. La península, el rosa de las rocas o la montaña bajita me han entrado hasta el fondo de mis cuerpos y han imantado todos los huecos y recovecos de las estancias donde habito, a ellas las pondré en el salón de baile del ala este, junto a tu lealtad, tu entrega más allá de ti misma y a la infinita comprensión que me has regalado después de cada una de mis batallas.