jueves, 7 de julio de 2011

Un margen demasiado ancho

Me habla de paciencia, de que no tenemos de eso. Cuando precisamente todo indica lo contrario, que esperamos mucho y largo aquello que deseamos. Le hablo de la tolerancia al dolor, que sí tenemos de eso aunque ella confirme que no. Porque nos duele rápido y de manera desgarradora. Nos duele ya, eso, lo primero que nos dicen o que más bien dejan de decirnos. Pero sin embargo, míranos, tolerando muchas puñaladas. De manera casi perenne. Saltamos, nos lamemos las heridas punzantes que nos hacen por las tardes, lloramos, nos destrozamos, gemimos y gritamos, pero por la noche hemos recompuesto las alas y volvemos a estar preparadas para el combate. Y más disparos y más espadas, más limón y sal en los ojos y más espinas rodeándonos los ratos. Y vuelta empezar. Nos duele tanto que asfixia. Pero continuamos en el mismo precipicio.
Tolerancia al dolor. Aunque resulte paradójico. Me duele todo y sin embargo no escapo.

13 comentarios:

La reina de la miel dijo...

Has sido entrenada para quedarte y arreglarlo. Lo reconozco. Pero hace tiempo que sentir tensión permanente me toca mucho los ovarios.

PazzaP dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nebroa dijo...

Hola reina... Ultimamente lo nuevo es que siento el dolor como punzada pero luego no duele tanto. Antes un dolor atraía a tooodos los otros dolores. Todos, amontonados. Quizá esa tolerancia de ahora es precisamente por no traer al aquí todo lo que muchas veces sucedió allí, en otro tiempo y en otro lugar...
Pero sí, la punzada la sigo sintiendo como veneno.

Ya lo sé Paz. Sí, así es. Libertad para escoger eso o lo otro. Tú me hablaste de la tolerancia al dolor. Yo reflexiono sobre ello...

Kamra dijo...

Con el tiempo el umbral del dolor varía, y se tolera, y se aguanta más. Aunque lo que no varía es el primer golpe la primera punzada que se clava hasta dentro.

Besos

rax dijo...

Estoy harto de ser paciente, de morir y renacer, de sufrir y luego reir. Ya está bien, ahora voy a ser yo el que ataque. mis armas se han forjado en cientos de batallas y por eso, son invencibles. Aviso a navegantes, quien ose atacarme o tan siquiera amagarcon ello, sea a mí o a mi amada amiga, se las verá conmigo y la legión de tulpas que me acompañan y protegen.Nunca mais.Tolerancia cero.
¿Capici?

Cerocero dijo...

y ese ese dolor termina siendo adictivo que debemos ahcer? consultar con nuestro farmacautico?

sho gu dijo...

Nada tiene que ver la paciencia con la sumisión.
La paciencia tiene que ver con esperar el momento justo para la acción.
Normalmente nosotros no somos los que damos la señal para que pasen las cosas.
Hace falta práctica, o sea, cagarla muchas veces, y observación, nada pasa en vano.

Toni

Nebroa dijo...

Kamra, eso decía ayer un amigo, o algo parecido. A los veintipocos eres menos paciente que a los treinta y tantos. No pasas ni una. Increiblemente con el tiempo conoces otros factores, otras circunstancias, confías más quizá, o tal vez es que esperes menos (no, eso no lo creo en mi caso). Pero sí, el primer 'ataque', suele tocar todas esas cosas que con el tiempo se han ido estancando como herida. Es como si el umbral donde toca la lanza estuviera demasiado tocado...

Nebroa dijo...

rax, uy! Y esos ataques, de dónde salen? Y para qué? Acaso aun creemos que otro puede dañarnos como único responsable? No será más bien eso que precisamente dices, que estar dispuesto a defender lo que tienes dentro es lo que motiva rapidamente que algo de afecte? No sé si me explico bien, creo que no!
Es como si creyésemos que todo el mundo va a jodernos, así nos ponemos la coraza, el escudo y al mínimo sonido, palabra, hecho, acto, nos da por sentirnos dolidos/tocados y 'atacar'.
Y sabes? yo quiero ir por otro sitio.

Nebroa dijo...

Cero, lo primero darnos cuenta de la adicción. Después buscar la procedencia, por qué surgió. Por qué busco eso? qué nutre? Qué alimenta? de qué ando sedienta para no poder dejar de consumir? digo yo que como otra adicción, debe tratarse del mismo modo, nor?

Nebroa dijo...

Nada tiene que ver la paciencia con la sumisión.

Cierto. No hablaba de eso yo tampoco.

La paciencia tiene que ver con esperar el momento justo para la acción.

Esto me ha gustado mucho. A veces te dices paciente cuando lo único que haces es dejar pasar el tiempo. Hay paciencias que esperan un momento oportuno y paciencias que no esperan nada, sólo ver pasar el tiempo. Me ha gustado tu frase, se va conmigo a mi cajón de reflexiones!

Normalmente nosotros no somos los que damos la señal para que pasen las cosas.

Esto de tanto que me ha intrigado, podrías volver para explayarte...

Hace falta práctica, o sea, cagarla muchas veces, y observación, nada pasa en vano.

Observación. Aquí y en todos los demás aspectos, no? Cuéntame más cosas, que me gusta!

MK42 dijo...

Nadie dijo que vivir fuera fácil. Duele todo, hasta el amor. Así que vamos, Ne, a dolernos juntos sin caer en la autocompasión. Tu hablas del dolor emocional, yo también y del físico, que al fin y al cabo creo que es lo mismo. Sigo en este rincón del Sur ahora acompañado por mis pequeños en un verano raro, vigilado estrechamente por los médicos, pero doliéndome: el dolor cambia incluso la percepción de la luz y el verde de los patios que habitaste en otras ocasiones se viste de matices impropios. PD: Escribo poco, pero pateo tu blog todos los días.

Nebroa dijo...

Si el amor duele, no es amor. Podemos confundirlo, pero el amor no duele. Que no.
Sigo queriéndote. Y sigo confiando en el verde que habitamos muchas tardes y otras tantas noches. Y en la luz de la ventana y en el vino que nos bebimos. Confío porque existió. Y lo llevamos dentro, en el tú y en este yo.
Me gusta mucho cuando te muestras... A este corazón le salen sonrisas.