viernes, 8 de julio de 2011

Rodeado

Hay una cárcel con su nombre.
Quizá yo me invento el cartel luminoso de la puerta y para ti no es cárcel ni celda.
Veo rejas de hierro anudando tus pies en menos de un metro cuadrado por los lados.
Arriba, abajo, a la izquierda y en la diestra mil cerrojos que apresan tus piernas.
Veo pena de muerte, cadena perpetua y condena.
Se me olvida que quizás a este lado de la libertad tú sigas viendo una similar escena.
Un telón de acero.
Y por eso no vuelas, ni andas ni paseas.
Porque no soy más que otro perímetro para tus huellas.
La diferencia es esa.
Yo contigo veo lo eterno y tú otro particular patio de recreo.

4 comentarios:

Frida la Llorona dijo...

Miedo me da verme tan reflejada....
Frida

Nebroa dijo...

Creo que ambas llevamos caminos semejantes. Y no sé por qué creo eso si no nos conocemos. Pero siempre he intuido que era así...

Frida la Llorona dijo...

Intuyes bien, tambien yo, te interpreto como si fuera yo quien escribe....reputa sensibilidad no?

Nebroa dijo...

Bendita sensibilidad, no?
:) Qué haríamos sin ella en otros muchos territorios?