martes, 5 de julio de 2011

Ir, volver y entre tanto, quedarnos

Ven a convertir este cuerpo en trocitos ínfimos de color rojo,
para lamerte los labios con mermelada de fresa caliente.
Ven que me visto con perfume y te espero en la puerta,
anudada a tus piernas como víbora sin cadenas.
Moviéndonos, secándote por dentro.
Ven, que te dejo mis alas para reventar el cielo,
que te llene de soplidos la frente
y en la nuez un nudo de corbata para montarnos una fiesta.
Voy, a tu vera, a tu costado, en tu lado izquierdo y en la parte de arriba,
donde llevas sombrero de vaquero con ganas de aventuras.
Soy tu mochila, el agua fresca y la llama de esta hoguera.
Que eres fuego, y vino y trincheras.
Yo la copa, el arma y el viento.
Para ti y tu pecho.
Para mí y para este infierno,
que de echarte de menos anda pálido, desierto y sin huellas.
Ven. Que me voy contigo.

6 comentarios:

AN... dijo...

Vale voy , me has convencido ... Jajaja

Nebroa dijo...

jajaja Te espero!

silvo dijo...

Lo expresas con tanta belleza que da gusto leerlo, no digo ya imaginarlo, besos Nebroa!

Nebroa dijo...

Cómo será vivirlo, silvo!?

Carla dijo...

Yo también voy...

RAX dijo...

Transmuto mis elementos, de la sangre nace el deseo, de la carne la necesidad, del alma, la pasión, de las alas, la Fuerza, de tu vientre, el destino. Organizamos una partida de parchís con todos ellos y jugamos a pillarnos y a escondernos, debajo de las camas o entre las botellas del sótano, y allí en el silencio jadeante de los amantes insatisfechos , poseemos nuestros cuerpos, nuestra sangre, nuestras almas,enlazando las alas en un vórtice de luz y alegría.