viernes, 1 de julio de 2011

Indignados

Haremos huelga de besos, de los besos que no nos damos, de palabras, de piropos y de abrazos.
Huelga del tú y del yo que aparecerían mañana si no les dejásemos dormir.
De encuentros a media mañana, de café corto con media mirada de despedida.
Huelga de esperas, de sillas de hierro, de mañana será mejor.
De conversaciones acerca del sol, de las nubes y de este extraño frío.
Huelgo de ambos.
Huelga de nosotros.

Amanecerá una nueva, como siempre.
Puede que no reluzca ni brille.
Seré tan nueva
como nuevos los pasos
que aun esconden estos pies.