sábado, 9 de julio de 2011

Aquí entre el todo

Tumbarte en la cama y usarte de almohada, de caballo, de delfín y de alfombra mágica. Me subo y trotamos buscando ese mundo que sólo se nos aparece cuando nos miramos los círculos marrones que nos rodean el alma. Y expresamos, y sentimos, y abrimos tanto los pulmones que luego no hay manera de cerrarlos. Te vas y me quedo abierta de par en par. Sí, de piernas también. Y de párpados y de alas en el esternón. Miro arriba para que el azul baje a inundarme el gris oscuro que empieza a bailar sobre mi sombra. Miro y subo, volando mientras conduzco, sabiendo que un trozo de mi abrigo de piel se ha quedado contigo para ir donde vayas, y tocar lo que tocas y hacer lo que te de por hacer. Bebemos cerveza juntos sin pedirla, nos bañamos sin rozar el agua, follamos sin prisas. Se abre la cubierta delantera de las ganas, y se cuela la felicidad en el rincón de este presente que te anhela y desea como helado de chocolate con limón del más ácido. Lo sé. Sé que juego a enamorarme de ti en cada rincón de la cama. Y de este suelo frío. Un día, un día lo pasaremos bien, abriremos las ventanas y nos comeremos juntos el aire que ahora nos separa.

2 comentarios:

La reina de la miel dijo...

¿Has probado a enamorarte de uno que sí quiera quererte? Vale, no me digas nada: yo tampoco sé hacerlo.

Xar dijo...

Sentados en una rama, con los pies colgando, contemplando el sol poniente.