domingo, 17 de julio de 2011

En los bordes de un lienzo cualquiera

Lo espero bebiendo café y comiendo tostada de mantequilla a medio hacer. Salimos fuera para vigilar la bici sin candado y hablamos del amor. Definitivamente no encontramos definición para él y sentenciamos que cuanto más crecemos más crecen las dudas respecto a qué se siente, cómo, cuándo, en qué parte y contra quién.
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Aparece mi sobrina sin llamar a la puerta, lo hace desde siempre, por más que le pida por favor que de unos golpecitos antes de entrar. Me dice que siempre estoy escribiendo. Dejo de hacerlo y la miro, de repente me imagino una vida entera para ella en tres milisegundos; en mi imaginación es completamente feliz.
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Voy a encontrarme con ella para ir a casa de ellos, donde nos esperan los otros. Hablamos de todo y comemos más o menos lo mismo. Hay una parte de mí escondida en el rincón de la habitación más pequeña, detrás del escritorio, entre la papelera y las patas de la mesa. El resto de mí está en el salón bebiendo cerveza, riendo, hablando y sonriendo. No he conseguido respirar en absoluta calma en todo el día, ni siquiera abrazando al que abrazo con todas las ganas del mundo. Me he encontrado pero soy consciente de estar escondiendo lo que convertí en eje del planeta hace menos de tres días.
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Me ha bajado la tensión, lo dice uno de esos aparatos de los que jamás me fié que te pones en la muñeca izquierda. Las pulseras de cuero no me dejan ponerme el aparato justo donde late el corazón, como si el corazón se fuese moviendo alrededor del cuerpo esperando que alguien venga a medir sus latidos. A veces lo tengo en el estómago, sobretodo por las noches, y no negaré que me gusta sentirlo de vez en cuando en las sienes. Es como creerme que, de repente, mente y corazón están equilibrados. Y no, ni la mente está sólo en el cerebro ni el corazón se mueve. Pero yo a veces me lo creo todo.

1 comentario:

silvo dijo...

No es tan seguro que el corazón no se mueve cuando la sensación es de que si lo hace, se mueve seguramente con el resto del cuerpo, solamente basta saber si el movimiento responde a la realidad (aunque sea la imaginada), de todas formas el movimiento es algo relativo porque es respecto a algo, besos Nebroa