martes, 12 de julio de 2011

Desde otro lugar se ven las mismas cosas

Me dijo que la vida a veces, para guiarte, recomponerte y llevarte al sitio de dónde no deberías haber salido, te lanza flechas con balas de hormigón. Yo las llamo así, él sencillamente hostias. Que lleva muchas hostias, muchos palos, tres millones de flechas y un arsenal de armas en la espalda. Me dice que las personas que son como yo no necesitan nada de eso. Que los corazones gigantes aprenden de otras formas. Tengo mis dudas. Hay hostias que no lo son a ojos de otros, pero que para una van teñidas de negro desde que llegan en forma de espina a los ojos. Quizá yo también me he sentido como él se sintió, aunque mis balas, armas y demás armamento no estuviesen catalogados en el libro del dolor como hostias de alto precio. No es lo que sucede ahí fuera, es lo que haces tú con lo que llega.

1 comentario:

añil dijo...

"No es lo que sucede ahí fuera, es lo que haces tú con lo que llega."

Nada que objetar.

Un beso