martes, 19 de julio de 2011

De brújulas y rumbos

Entre los lugares que nunca visitamos y aquellos con los que me harté de soñar no termino de encontrar mi hueco. Sé que existe un hueco para mí, en el dobladillo de mi falda o en la cremallera que me cubre a menudo las tetas. Que las tetas son el esternón y el esternón es el corazón pero de tanto nombrarlo he acabado odiándolo un poco, como a veces me pasa con el amor.
Viajé contigo al país de los laberintos, donde todo empieza y nada termina, de esos con curvas tan cerradas que de tanto girar se me dislocaron las ganas. Así que sé dónde está mi tierra, tal que debajo de estas dos ramas que me sustentan, pero no es lo mismo conocer la arena que haber encontrado tu sitio.
Y ahí sigo, anhelando encontrar el mundo donde coronarme reina y dejar de pasear por este sur que me llama errante cada vez que respiro el mismo viento.
Hay días en los que me acuesto a soñar contigo, me tapo con las sábanas para sentir algo del calor que ansío, y sabes, tan hondo ha calado el frío que me sigo helando. Tiritando. Congelando. Al final el sur se va a parecer al polo norte, con su iglú y sus focas en peligro de extinción. Como yo. Como la Ana frágil, que va desapareciendo por falta de uso.
Sigo buscando un lugar, aquí dentro.
Aunque sepa que no hay más espacio que aquel en el que me encuentro.

2 comentarios:

Frida la Llorona dijo...

Si,putos laberintos,pero sin hilo que seguir...sin rastros...que chungo es, que jodidísimo....del frio que decirte...con un termostato sin arreglo.
Un beso....Frida

silvo dijo...

De tanto girar se me dislocan las ganas, me gusta la frase, pero el contexto habla de inconformismo por eso se enfría el cálido sur, saber que hay algo bueno y no alcanzarlo cansa, pero quizás llegue de la forma más inesperada, mientras inspira bellas combinaciones de letras llevando a preciosas expresiones, besos Nebroa