martes, 21 de junio de 2011

Soy un dragon khan, eso es cierto. Pero no me gustan las etiquetas, que por eso el blog se llama a orillas de no sé qué, porque tengo muchas 'Anas' dentro y estoy aprendiendo a no callar a ninguna salvo a esas que, precisamente, más daño me hacen. Las sitúo. El juicio no me gusta, porque es devastador, desolador... Y lo escucho más no me lo quedo. Pero no puedo hacerlo callar, al menos, de momento. Que eso ya lo hice mucho tiempo y lo que conseguí es que cada vez hablase más fuerte. La culpa es otra de las voces... Y siempre hay una mala de la peli que sabe hacerlo todo bien, todo perfecto, todo en su sitio, y que se cuela entre las rendijas de vez en cuando. Sí, soy todas esas y muchas más, y utilizo las letras para soltarlas y ya. Se acabó. Lo suelto, hablo y ahí se queda. Por qué lo escribo publicamente? porque si además puede servirle a alguien mejor, por si se entretienen, o critican, o se miran, o reflexionan, o... Y si es para engordar los egos de los lectores que sacan sus mejores palabras para aconsejarme y salvarme la vida, pues mira, también bien, que aquí no sobra nada y seguro que todo tiene su hueco. Soy yo la responsable de que eso me afecte más de la cuenta o no. Intento mirar todo con calma, desde el lado de la bondad y no pensar que nadie va a joderme y a machacarme. Será que yo cuando hablo no jodo ni machaco. Que en cualquier caso es el otro, el que escucha, el que es responsable de cómo sentirse

9 comentarios:

Comando Dharma dijo...

gasho!

silvo dijo...

No fastiudia quien quiere si se es fuerte en convincionesauqnuqe siempre tenemod sébil la parte de la sensibilidad que también es la mejor cuando todo es fetén, un beso Nebroa

PazzaP dijo...

Vaya, me has pillao, jaja...
Soy un ego que viene a engordarse sacando mis mejores palabras para contarte tratando de, más que salvarte la vida, que de eso ya te encargas tú sola, de enriquecértela con nuevas ideas que meter en la rueda de las consabidas y ver qué pasa.

Gracias por hacer tan hospitalaria mi estancia. ;)

Nebroa dijo...

Dharma!! ;)

Silvo! te juro que a veces me cuesta un huevo entenderte con ese teclado! jajaj... No nos dañan los demás, nos dañamos nosotros mismos. No es mala la sensibilidad, es otra puerta para el conocimiento personal. Como todo y en todo, las cualidades siempre tienen dos extremos, de nosotros depende gestionarlas de la manera más enriquecedora...

Nebroa dijo...

Paz, y a mí lo que me gusta que tu ego se engorde de ese modo. Quizá engorde al mío, sediento de buscar respuestas y seguir haciéndose preguntas. Qué más da quién engorde si eso promueve la apertura mental que tanto me gusta? Y que sigas tirando de mí... que no tenemos final por el cielo!

PazzaP dijo...

Mejor que no engorde, que con los años cuesta más adelgazar. ;P

Nebroa dijo...

Ya lo sé ya... Y si no es que esté engordando y sólo es que se expande para gratificarnos? Es posible que el ego haga eso?
Sabes, a menudo pienso en eso, en el rechazo que habitualmente le procesamos, en general, digo. No nosotras en particular y nuestras charlas en concreto. El ego siempre como enemigo. Y si no fuese así? Y si puedes convertirlo en el mejor vehículo para danzar aquí? Y si puede ayudarnos a trascender? Crees que mediante él no hay opción a entrar en otros mundos?
Ultimamente oigo a dios decir: No me encontrarás a través de la mente.
Pero... La mente existe, es creación, es sagrada también, como el resto de cosas, por qué habríamos de derribarla?

No sé si me he explicadooo! Si nos viésemos, jajaj seguro que al final lograría transmitirte lo que quiero decir...

PazzaP dijo...

Se oye de todo, pero la última palabra es tuya. La maestría es tuya, date cuenta y regocíjate...

¿El ego como enemigo? ¿Para qué? Mejor conocerlo, integrarlo y trascenderlo.

¿Derribar la mente? ¿Para qué?
No es el enemigo, sólo una herramienta para el manejo de lo que hay, que también hay que aprender a manejar

Jubila tu juez, mujer. Dale la carta de perdón y ¡vive en paz con todas tus instancias!

Nebroa dijo...

Hoy mismo me han dado unas letras que hablan del juez. Tampoco es cuestión de jubilarlo, ya sabemos que no se va, es su papel. La cuestión es qué hacer con su papel, mirarlo como la parte positiva que me proporciona, o mirarlo como el que me evita hacer, realizarme, el que me culpa y daña.
La voz del juicio también está en la 'mente'. Si no quiero derribar la mente, no debería rechazar el juicio tampoco. Como bien dices, conocerlo, integrarlo y trascenderlo. No?