lunes, 20 de junio de 2011

Si me guardo todas las ganas y las mezclo con el tiempo tal vez me salga un agujero entre las cejas, de desear, de querer correr tras de ti para levantarte los párpados y colarme dentro. Si sigo metiendo en los bolsillos o en el aire la pasión que se me sale por el pecho tal vez me convierta en un misterio tan esbelto que ya no pueda encontrarme cuando decida buscarme. Si me guardo a la salvaje, si me empeño en domar al animal que me late entre las piernas tal vez luego, con el tiempo, el relámpago se convierta en huracán y sea más difícil callarme que mantenerme volando.
No, para este cuerpo no es bueno almidonar las ganas, ni someterlas a las riendas como si fuese una diligencia del oeste. A este cuerpo lo que le gusta es sudarse, fundirse, derretirse, derrumbarse y morir renaciendo cuando le entran las ganas de lamerte, desnudarte y bailar el amor contigo como si no quedasen más instantes que llevarse a la lengua.
A mí lo que me gustaría es desequilibrarte, ponerte de rodillas, subirte a la noria, volar sin paracaídas, deshacerte la coraza, de espaldas, de frente, en el costado o arrastrados por el suelo.
Tengo silencio, un muro de hormigón entre ambos, siete llaves que me separan de tu laringe, cuatro puertas en tu yugular y un cinturón de castidad. Dime tú qué hago con eso.

1 comentario:

Nosib dijo...

Has de esperar que logre desencadenar mis tobillos y mis manos de los cerrojos y las esposas con las que estoy atado a esta Roca. Soy un mago que perdió sus poderes en un combate con el alfil de negras y ahora me veo rodeado por el magma incandescente de mis deseos voraces y temo y deseo,que en un ataque de furia,pueda devorarte y penetrarte en todos mis cuerpos. Absorberé todo el agua de tus fuentes,me beberé tu saliva para humedecer mis ansias infinitas de ti, por todos los huecos , colinas, dunas y rosales que delimitan tu esencia.
No pasará mucho tiempo más sin que podamos embadurnarnos de arena y olas, para que como salvajes desnudos, entre el cielo y la tierra, nos podamos retorcer en un nudo bien prieto de sexo , amor y lujuria que no deje escapar ninguno de nuestros suspiros. Tus relámpagos serán explosivos truenos de placer anticipado y ese esbelto misterio solamente el recuerdo de una tierra extraña que nunca volverás a visitar, pues ahora nos hemos encontrado.