domingo, 19 de junio de 2011

Obras de arte y amor


Me envía una foto diciéndome que tengo un admirador grafitero secreto... Evidentemente no soy esa Ana, pero la imagen me ha llevado irremediablemente a los 18 años, cuando intentaba acabar aquello que decidí pocoestudiar. Se llamaba Raúl, y sí, él decía que estaba enamorado. Yo, por aquel entonces, vagaba entre libros, cigarros, cervezas, alguna que otra borrachera y buscando pasión en la vida, como ahora. Él estudiaba otra rama y nos taladrábamos los ojos cuando nos cruzábamos en los pasillos del instituto. Sólo eso, dos saludos sueltos y muchas pupilas encastradas en las del otro. Nada más. Poco más. Un día me dejó en la mesa de prácticas un papel de esos de bloc de cuadros, con un dibujo en el que se averiguaba entre siete líneas psicodélicas, una 'R', una 'Y' y una 'A'. Abajo, en pequeñito me indicaba la dirección que debía tomar al salir de clase si quería verlo en grande. Y allí, al salir del instituto, al girar a la derecha, al volver a girar a la derecha, al fondo de la calle... en la pared blanca inmensa que el día anterior estaba vacía, había un inmenso dibujo en rojo, negro y blanco donde se averiguaba entre siete líneas psicodélicas una 'R', una 'Y y una 'A'.
No sé qué será de Raúl, pero es una de las muestras de amor más bonitas que han sentido estos ojos. Ya ves.

7 comentarios:

manolilloc2c dijo...

oooooooooooo pero que bonito!!! :) saludos

Cerocero dijo...

y te parecera poco!

Nebroa dijo...

Manuel! Sí que lo es... Y con los dieciocho que todo parece incluso más grande, no?

Cero! Quién dijo eso!?

El silencio y otras palabras dijo...

¡Me parece maravilloso! Siempre me ha quedado la pena de no dejar mi nombre marcado en un corazón en un árbol o una pared... son esas cosas que uno no hace cuando tiene 30, pero que cuando las recuerda se les parece demasiado a un momento de felicidad!!!

Nebroa dijo...

Silencio, me puedes decir a qué estás esperando!?!??!

bison dijo...

yo enterré bajo un pino en el valle del Leyva un bote metálico con los nombres de mi amado y el mío junto a unas piedrecillas blancas cuando tenía 15 años. Algún día volveré en viaje al pasado nostálgico a desenterrarlo.

Nebroa dijo...

Lo supo él?
Si mi Raúl particular no me hubiera dicho que ese grafiti estaba allí nunca hubiera podido contar que fue una de las muestras de amor más bonitas que han sentido estos ojos...