jueves, 16 de junio de 2011

La princesa que también amaba las cerillas

Quemaré los barcos que sin rumbo buceaban hacia ninguna parte, las plumas en las que convertí mis pasos para volar perdida entre azules y nubes. Y los pantalones que bajé, las camisas que desabroché, los cuellos que rastreé y las bocas que abrí buscando el centro del círculo que sólo yo tengo. Quemaré los informes del psiquiatra que olvidaba mi nombre cada vez que lo ponía en las recetas, las urgencias, las prisas y los patrones a escala que grabé en el cerebro cuando aun no sabía ni que tenía cerebro. Quemaré el sufrimiento al que sometí a este cuerpo que no sabía que en otras chimeneas, en otras hogueras, en otros fuegos el dolor no es desgarro, ni agonías ni rastrojos de penas infinitas. Prenderé fuego a los castillos de naipes que inventaron para mí prohibiendo que creara azoteas con escaleras al cielo. Y mis suicidios abundantes, mis maltratos constantes, la entonación de la culpa sobre el esternón cabizbajo que me vio crecer. Quemaré el olor a podrido, la apatía, el desasosiego y los lunes con vistas a tarde tenebrosa de domingo. Y mis botas con suelas roídas de arrastrar unos pies cansados dirección al pasado, los pasos que no avanzan, los abrazos vacíos que me dieron fingiendo un amor que no existía más que en las mentiras que yo sola me contaba.
Quemaré el ayer, el antes de ayer y las horas que forjaron otros ahora. En calma quemaré todo lo que ya no encaja.

4 comentarios:

silvo dijo...

Precioso lo que cuentas y como lo cuentas ,ahora a rehacer camino, a renacer con fuerza, sin lastre se camina más liviano,besos Nebroa

bison dijo...

El viento furioso del desierto dispersa la columna de humo tóxico que se eleva por encima de las montañas de la locura. Más arriba, los dioses sonríen complacidos por tus esfuerzos, mientras brindan a la luz de la luna llena por la nueva piel que envuelve tu cansado cuerpo, revitalizando las células , limpiando los circuitos neuronales y admirando la belleza de la luz índigo que dibuja los contornos de tu alma.

Comando Dharma dijo...

Me despierto entre sueños y encuentro a faltar un objeto valioso para mí. Así que me acerco al lugar donde anoche celebramos la fiesta.
Todos duermen mientras yo atravieso el bosque y llego al claro donde ayer encendimos la hoguera.

Abandonadas las pasiones, las ilusiones y los sueños de la noche, con la mente todavía resacosa por la cerveza, observo las cenizas humeantes y comprendo”.


La Dharma de la paz crece sobre la cenizas de las ilusiones.

Nebroa dijo...

silvo, el lastre acompaña, a veces en forma de ideas, o pensamientos, o emociones o hábitos que por cómodos ni te planteas cómo pueden evitarse. Seguimos caminando, con la certeza de que puede que vuelvan de vez en cuando las ideas, los pensamientos, las emociones o los hábitos, pero sin olvidar observarlos para no sucumbir a la 'comodidad' de otros tiempos. :)

bison... Y en medio del brindis, en medio del círculo nuevo que emerge de entre las cenizas, sonará la música sin letra, la melodía del viento, el eco del silencio, para renacer de nuevo sin experiencia, creando con los nuevos colores otra vida, otro mundo, otra obra de arte diferente tan solo porque ahora soy consciente.

Toni... Quemar otras ilusiones que desde las afueras parecen querer llenar el centro. Respirar el humo, el olor a quemado y comprender que sólo dentro, en el mismo sitio donde llega el perfume de las brasas, se encuentra la esencia de todo lo demás.