miércoles, 8 de junio de 2011

¿Eres de los que no desean ni esperan?

Ya sé dónde me lleva esperar resultados... Sin la espera, habría más calma en el paso del tiempo.
Ahora bien, alguien puede enseñarme cómo se hace para no esperar? Acabar con el deseo dirán, está bien, muevo a este renglón la misma pregunta, cómo se hace para no desear? Si va intrínseco en el ser humano, el normal digo, no el iluminado...
Y aprender a encauzar el placer o la satisfacción en el hacer y no en el obtener. Y más teoría. Y ponerlo en práctica. Ya lo sé. Se me ha ocurrido que con la atención en cada uno de los procesos hay veces en las que se pierde de vista lo que quieres obtener. Observando qué haces, cómo lo haces, qué sientes, cómo te expresas. Y sí, olvidas 'momentaneamente' el objetivo de lo emprendido. Y bien, esto contribuye a la eliminación del deseo del resultado? Porque a mí se me siguen saliendo los deseos por los costados, aunque ahora los digiera infinitamente mejor que otrora.
Es acaso que el deseo como motor es imprescindible para ponernos en acción y no podríamos prescindir de él y a la vez acarrear con la otra sombra de la moneda? Tragarte la frustración o el desequilibrio que causa la no obtención de lo esperado? Es cuestión de aceptar tal dualidad como parte de la vida? Creo que es la conclusión más clara a la que he llegado al respecto. Se os ocurre alguna otra?

5 comentarios:

PazzaP dijo...

No saben, no contestan... :)
Qué entrada mas desierta...
Arena por todas partes y nadie a la puerta de ese oasis de luz que titila en tus letras...

Paseemos... lo deseo, mas no me aferro. Espero un rato, me solazo con lo que hay, lo respiro, estoy...
El recuerdo de tu voz es el sol que me calienta aquí.
Tu lucha, a la que ni siquiera nombras para que no asome su crudeza. Que te contaron nosequé de los miedos, que crecen más cuanto más se piensa en ellos...
Tu lucha, decía, trémula como flan de vainilla que quiero darte a probar...
Deseo que te lo comas, espero que lo hagas, mas no me empeño.
Desde aquí te observo mejor que tú desde ahí. Ven a mirar, es hermoso desde el cielo amplio, como cuando ves la tierra desde la luna.
Deseo que vengas, que lo compartas conmigo, mas no quiero obligarte porque te sientas culpable si no lo haces.
Te amo como eres, porque ya eres. ¿Qué herida tiene tu mirada que no te deja verte?
Es mi deseo que no te duela, pero no puedo esperar que no lo haga. Hoy, ahora. Porque sé que dejará de hacerlo cuando tú quieras, y en esa libertad te veo hermosa, manejando las energías que te mueven como la diosa joven y brava que eres...


La dualidad como parte de la vida...
¡Esta vida es dual!
¡Date cuenta!

Es mi deseo, lo espero, mas no me apego al resultado, porque eso no cambia el amor que eres ni el que yo siento cuando te pienso.

Nebroa dijo...

Paz... Gracias

Lo intuyo. Intuyo la dualidad y la aceptación de los procesos. El de un lado y el del otro. Y crezco, tanto que a veces cierro los ojos y suspiro de lleno.
No sé si el texto que describes va desde el tú al yo. Pero que sepas que igualmente podría firmarlo para decírselo a otro tú. Ya ves. Lo que son las cosas, ver fuera mucho antes que mirar adentro.
Duele, a veces, sólo a veces. La lucha ya no es una guerra acorazada donde huyes de todas las balas. La lucha es parte de este camino emprendido. Y me sonrío cuando veo que batallo más no claudico.

El amor. Qué seríamos sin amor. Es más, acaso hay algo que no lo sea?

bison dijo...

La auto y hetero observación constante forman una barrera frente a las emociones, pues las emociones condicionan y son condicionadas por el pensamiento, el uno ying, el otro yang. Se puede vivir solamente en uno de los polos, sí, se puede, pero… es aburrido y un tanto robótico. Yo creo que el barro humano del que estoy hecho está lleno de piedrecitas de colores, mis emociones, que si bien muchas veces me atormentan, otras muchas, me alimentan. ¿Qué es preferible, cien años de ratón de biblioteca o cien años de león de la sabana?

Nebroa dijo...

No escojo ninguna de las dos opciones, ni el ratón ni el león, para un siempre.
Me gustan ambos papeles. En ambos me experimento.
Hubo un tiempo que decía que mi pelo parecía el del rey león! jajaj Ahí también hay una pista de qué lado es el que más veces he vivido.
Pero las emociones, que vienen y van son mi eslabón ahora mismo. Aprender a gestionarlas me ha costado lo mío, y aun me las veo con ellas en las tardes de tristeza. Y las disfruto cuando hay amaneceres. Aprender que hay de ambas y ambas tienen su función.
No pretendo eliminarlas, pretendo comprenderlas y aceptarlas como parte de mí. Aceptarlas. Eso. Porque cuando traen sonrisas me las quedo sin pestañear, pero cuando traen otra cosa las quiero expulsar. Y me temo que no está en expulsarlas la clave del propio 'éxito'. Y en esas estamos, las escucho cuando llegan y veo de dónde salen, si me sirven, si no, si son desmedidas, exageradas, si sólo me mueven ellas, si son parte de mí o el todo... Ahí voy.

Menos mal que estáis, agradezco que esteis... Y además lo sabéis!

PazzaP dijo...

¿Y tú? ¿Sabes tú lo que agradecemos que estés tú?